8 de febrero de 2014

Primera sorpresa desvelada: le ponemos cara a Clara

Bueno, pues ya está. No me he podido aguantar hasta mañana. Y eso que lo he intentando. De verdad. Pero tenía una cosa que me quemaba por dentro y tenía que salir y 24 horas antes de lo previsto, aquí la tenéis. No hace falta deciros nada, antes incluso de leer el título de esta entrada, ya habréis descubierto lo que es ...

¡¡¡¡¡LE HEMOS PUESTO CARA A CLARA!!!!!

Y yo estoy total y absolutamente enamorada de ella. Me encanta. Llevo una semana soñando con ella. Pensando a todas horas en el momento en el que lo compartiría con vosotros. En los cambios del blog. En las secciones nuevas. En el rediseño de la imagen. En la página del facebook. En lo guapa y vital que es mi Clarita. Lo dicho, me encanta. 

Tengo que darle las gracias al creador gráfico de Clara, que de manera voluntaria y totalmente desinteresada se ha prestado a darle forma y ha diseñado toda una identidad visual corporativa para nosotras. Sin perder ni un ápice de profesionalidad y rapidez en los cambios. Atendiendo con paciencia mis peticiones, aunque reconozco que apenas he tocado el diseño inicial porque ya os he dicho que me encanta ¿no os lo he dicho? pues eso, que me pirra mi Clarita.

Desde que retomé el blog vengo dándole vueltas a las formas en las que podía darle el impulso que necesitaba; tengo que reconocer que este (gran) paso ha sido fundamental para poner en marcha un engranaje con un montón de ideas para crecer y llegar a más gente. Que la vida está muy mala y yo sigo con la esperanza de salir de aquí con un libro debajo del brazo. 

Lo más genial es que, aunque alguna vez había manifestado la idea de darle forma gráfica a Clara, esta iniciativa ha surgido de su diseñador y para mi ha sido toda una sorpresa encontrarme con este regalo que entraba en mi vida y en mi mente hace apenas una semana. Creo que ha sabido plasmar la energía y vitalidad  de Clarita. Sin ideas ni peticiones previas. Cómo la ve él. Y eso es lo mejor. Gracias, de todo corazón. Es el mejor regalo que podías hacernos a las dos.

No me enrollo más que tengo que seguir preparando las sorpresas que Clara. Recordad que os avisé. Hay tres. Esta es solo la primera. Eso sí, es la mejor.


6 de febrero de 2014

Consejos para una clase de yoga

Vaya tardecita que se ha quedado. Como para salir a la calle. A mi, las tardes como esta me da por meterme en el brasero, ponerme la tele de fondo y dedicarme a mis labores. Las que toquen ese día. Pero en casa, que fuera es el mismísimo averno (esta es una expresión que le escuché una vez a mi cuñado y me pirra, siempre que puedo, la uso). Pues eso, el averno fuera y yo en el brasero haciendo cositas, que además tengo una larga lista de tareas pendientes. Pero tengo que darme prisa porque en un par de horas me voy a yoga. Sí, no me miréis así, he dicho a yoga. Dos veces por semana, durante hora y media, me meto en una habitación con un puñado de mujeres de todos los pelajes y entrego mi cuerpo y mi mente a tan genial disciplina. La verdad es que yo, que soy antideporte, le he cogido gusto a esto del yoga, y es que la mitad de la clase es tumbada en el suelo, y la otra mitad, pues seamos sinceras, tampoco sudas mucho. O sea que es deporte, pero no cansa. Y viene estupendamente para estar más ágil, más elástica, más centrada ...

Tampoco ha sido así todo el tiempo. Al principio sufría bastante. Lo que pasa es que ya me he resignado a que hay algunas partes de mi cuerpo que jamás se tocarán con otras, y una vez asumido eso, la presión desaparece. También he aprendido algunos truquitos. Uno de los más importantes, es ir en ayunas. O sea, que la tarde de yoga no se merienda, porque podemos tener ... digamos ... momentos tensos. La última vez que se me ocurrió meterme un tazón de cereales antes de la clase (pensando, ilusa de mi, que los cereales bajarían en una hora) me dio lumbago y estuve dos días sin poder moverme. ¿Y cómo metemos en la misma ecuación chocokrispis + yoga = lumbago? Pues yo os explico:

Llegas a yoga, empiezas el precalentamiento. Te vas moviendo y vas notando ruidos raros en tu cuerpo. Te mueves más. Suena peor. Intuyes que son gases y prevees que te van a dar problemas. Termina el precalentamiento. Te tumbas. Los gases campan por tu cuerpo a sus anchas y quieren (obviamente) salir. Tú aprietas para que se queden dentro, que no es plan de desahogarte en plena función. La profesora comienza a dar indicaciones. Es muy importante que para los ejercicios siguientes tengamos el abdomen bien colocado y bien duro. Como lo coloques, te pees. Así de claro (llevo un rato intentando encontrar una manera elegante y fina de decirlo, pero es que no la encuentro). O aprietas una cosa para levantar las piernas, o aprietas otras para no dar el espectáculo. Y claro, eliges no dar el espectáculo y levantas las piernas a tu aire.

Y así, 35 movimientos más en los que "chicas es MUY IMPORTANTE que la pelvis esté en su sitio y apretéis bien para no HACEROS DAÑO". Claro. Mira la lista. Y también es muy importante apretar otras zonas de tu cuerpo para que esto no se convierta en el Circo del Sol. Encima me he movido tanto que parece que mis gases se han multiplicado y tengo la sensación de que si me ponen una cuerdita me puedo ir a casa volando, como un globo. Pues eso, que no he apretado y tenido en su sitios los huesos-músculos-tendones que tenía que tener, y me ha dado un lumbago...

Fin de la tortura. Llegué a casa, me metí en la cama y así estuve los tres días siguientes hasta que se me pasó. La semana siguiente volví a clase y por supuesto no dije ni mu, pero he tenido la precaución de advertir a las nuevas de lo importante que es ir con el estómago vacío a yoga ... si no queréis daños colaterales...

Os recuerdo que tengo tres sorpresas guardadas que desvelaré al final de la semana. No una, ni dos, sino TRES cosas estupendas que tienen que ver con Clara y que quiere compartir con sus lectores. Ya queda menos para desvelar el secreto. Mientras tanto, ya sabéis: brasero, labores y nada de chocokrispis. 

Clara Como La Vida Misma.

3 de febrero de 2014

Bienvenido febrero

Ha empezado el mes más bonito del año (por muchas razones) y ya me ha traído unas cuantas sorpresas. Ayer, una de ellas entraba vía redes sociales y cuando veía el móvil no me lo podía creer. Es tan genial que no sé si voy a poder esperarme a contároslo, pero hay que tener paciencia y hacer las cosas bien, por lo que aún os quedan algunos días para saberlo. Otra de ellas es mía, para mis lectores, y tengo que darle algunas vueltas (masticarlo bien que diría mi padre) antes de compartirla. Pero os va gustar. A mi me encanta.

Entonces, estaréis diciendo ahora, si no nos vas a decir nada, ¿a qué viene esta entrada? Pues que tengo que cumplir con mi compromiso de escribir a menudo, que las cosas geniales que me han pasado no las puedo contar (aún) y que lo que puedo contar, no es genial ni digno de ser escrito en el blog. No os quejéis tanto, al menos he pasado a saludar, y a desearos un estupendo mes de febrero.

Clara Como La Vida Misma.