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8 de noviembre de 2014

Clara itinerante

Esta mañana me he despertado y juro que no sabía dónde estaba. Pero no esto que te pasa que los primeros segundos del despertador abres el ojo y no te ubicas bien. No. He tenido que levantar la cabeza y mirar la mesilla para identificar en qué cama y en qué casa había dormido. Menos mal que no tengo que mirar para saber quién ronca a mi lado, ese, desde hace diez años, es perpetuo. 

Ahora es cuando pensáis, mira la petarda esta como presume de vida cosmopolita y bohemia, al estilo actriz de Jolibú que duerme en hoteles de cinco estrellas y despierta siempre en una ciudad diferente. Un mojón. Pero un mojón así de grande. Ni actriz ni cosmopolita ni hotel ni ná de ná. Que ahora tengo dos casas. No, no empecéis otra vez con la rica que se permite casa en la ciudad y en la playa, que os conozco. 

Tengo dos casas porque vuelvo a las aulas, y no me queda más remedio que hacerlo a 300 km de casa. Y como marido tiene trabajo y no se  puede mover, pues nos toca llevar la relación a distancia. Me dice "como cuando éramos novios cari, viéndonos los fines de semana". Si, pero ahora te toca hacer la cama y pasar la aspiradora antes de verme, no se te olvide. Y no lo llevo del todo mal, que conste. Después de casi cuatro años, volvemos a trabajar los dos a la vez, y entran dos sueldos en casa, los del banco nos van a llamar porque no se lo creen. Pensarán que estamos blanqueando dinero, que eso ahora se lleva mucho. Ayer fui a primark a comprar unas mantas para el sofá y cuándo pagué casi se me saltan las lágrimas de felicidad, hacía tanto tiempo que no compraba sin mirar el saldo de la tarjeta. Doce euros que me gasté, un derroche sin sentido.

Tener dos casas, además de comprar toda la cosmética doble, que eso mola un montón, va a suponer hacer muchos kilómetros para ver a mi nuevo novio, cómo se hace llamar ahora. Y despertar muchas veces sin saber dónde has dormido y mirar la mesilla para ubicarte. Y que te pasen cosas como la que me pasó hace unos días volviendo de una casa a otra. Me levanté temprano y ligera de equipaje me fui a la estación, en tren iba a hacer el primer tramo de mi viaje. 

Qué bien sienta madrugar, llegar al andén escuchando la radio, toda bohemia, toda cosmopolita y toda vintage con ese toque de romanticismo que tiene el viaje en ferrocarril, como en las películas antiguas. Me monté en el vagón y me senté en ventanilla. Qué lujo todo el habitáculo para mi sola y para otro señor que leía concentrado tres asientos más lejos. Me encanta el tren, voy a dejar que el paisaje adorne mi mañana e ilumine mis pensamientos, qué silencio, todo muy en color sepia ... bueno, voy a mirar el paisaje si soy capaz de subir la persianilla esta... joer, que no sube... a ver si bajándola hasta abajo luego retrocede sola ...no, así tampoco, ahora la he bajado más... tiene que haber un botón o una palanquita por aquí... no, esto es para mover el asiento... espera que voy a empujar para arriba... nada, esto no se mueve cagüen... y seguro que no hay un botón, que estos de Renfe son muy modernos... si lo hay no lo veo... joder, de todos los asientos me he tenido que sentar en el único con la persiana cerrada... pero si me cambio van a pensar que soy una cateta que nunca se ha montado en tren así que me quedo aquí... total, así mejor que no me da el sol, y el paisaje es el mismo que el de la autopista, que lo tengo ya muy visto...

Concentrada estaba leyendo con los pies subidos al asiento de enfrente cuando entra una pareja en el vagón y se sientan justo detrás de mi. Bueno, se sientan por decir algo, porque en realidad se tumbaron uno encima del otro. Que pasión mañanera por dios bendito. Son una pareja de canis, pero canis de manual y deben haberse conocido hace poco o el aire del sur es que es muy caliente, porque llevan metiéndose mano de manera escandalosa una hora. A él le ha parecido romántico poner en el móvil una marcha de semana santa sevillana mientras la empotra contra el cristal. Ahora que me fijo, estos tienen la persiana subida, ¿a dónde le habrán dado? ... Madre mía, no voy a mirar porque deben estar ya casi desnudos, pero por favor que bajen la música que no me oigo ni a mi misma ... Ahora le suena el móvil, el quillo, que quiere salir de farra esta noche, madredemivida, yo no sabía que se podía cometer tanta falta de ortografía hablando ... Ya, ya se callan ... va a volver a poner música ... no, ahora le ha puesto un vídeo de los morancos y se ríen tanto que ella le pide que lo quite porque se va a mear en las bragas... ¿cuánto quedará para llegar? ... y la puta persiana que sigue sin subir ... y los canis que no se callan ... y yo me cago en renfe y en los viajes entrañables y bohemios en tren ... venga, que solo nos quedan diez minutos ... se han tranquilizado... se ponen a hablar de la cárcel... si le hubiera conocido antes no podría haber ido a verlo porque no tenía no se qué permiso ...esto parece una canción de Joaquín Sabina... que tú a la pena le tienes que descontar seis meses por buen comportamiento y luego otros tantos por no se qué permiso... qué romántico todo ... y bueno, mejor que se hayan conocido en la calle, que así es más fácil y se lo pueden montar en el tren y no en un vis a vis ... 

Llegamos a la estación después de que aprendiera algunas cosas interesantes sobre el régimen carcelario, este tipo de información nunca sabes cuándo te va a resultar útil. Y me bajé del tren aliviada de poder hacer el siguiente tramo hasta casa en coche, que es menos bohemio, menos cosmopolita y menos vintage, pero sé cómo se sube y baja la ventanilla para ver el paisaje...

Clara Como La Vida Misma

27 de febrero de 2014

Clara ausente, la historia de mi vida.

La historia de mi vida se resume en coger algo con mucha fuerza, darle vida y en un plazo corto de tiempo dejar que se muera. Las circunstancias para ello son diversas: unas veces me canso, otras me da la pereza, otras me deja de gustar ... Y a veces (reconozco que son menos las ocasiones) motivos que no puedo controlar me sacan de mi dinámica y no encuentro la manera de volver a entrar en ella. Todo este rollaco filosófico para justificar mi ausencia de dos semanas. Que muchos diréis: total, si nos tienes más que acostumbrados, no nos eches charlas y cuéntanos algo más interesante. Recibido. Os cuento algo. Decidid vosotros lo interesante qué es. 

Me encontraba yo en plena promoción de Clara, creando expectación con sorpresas varias, recibiendo a la vez ánimos e ideas para seguir escribiendo, cuando ocurrió un cataclismo. Y con cataclismo no me refiero a catástrofe. Me refiero a algo que gira tu vida 180 grados y te coloca en otro sitio en menos de 24 horas. Recibí un correo proponiéndome hacer una sustitución de baja por maternidad (la segunda en menos de un año, bendita natalidad) con incorporación inmediata, acepté, mandé documentación y en menos de 4 días ya había firmado el contrato, empezado las clases y estaba buscando casa. Sí, casa. Ah, es que no os he dicho que mi nueva Universidad está lejos de la anterior, la de siempre; muy al sur, y muy cerquita de la playa. No os doy más detalles que luego los fans se me esquizofrenan y pasa lo que pasa ...

La búsqueda de casa prometo contarla en post aparte porque se merece que os de todos los detalles posibles. Ahora ya tengo una casa en condiciones, y con 3 viajes más que demos cargados como gitanos, creo que quedará como un agradable hogar. Y un par de visitas a Ikea, que no hay casa de Clara que no tenga el toque sueco-moderno.

Y ya está. Buscar casa, organizar el traslado, preparar las dos asignaturas que imparto, mentalizarme de que me tengo que enfrentar a más de cien alumnos por clase, ubicarme en el campus (me he perdido ya 3 veces) hacer maletas y pedirle a mi madre tuppers y comida casera han sido las cosas que he hecho durante las dos últimas semanas. Y pensar que un día estaba sentada en mi casa enredando con el ordenador y que un mail cambiaría mi vida tanto en tan poco tiempo. Sobra decir que estoy encantada con el cambio. Que me encanta mi casa, mi trabajo, mis clases, mis alumnos, mi nueva universidad y mi nueva ciudad (tiene Ikea y playa, es perfecta). Que la felicidad completa vendrá cuando logre sacar un huequito para Clara más a menudo. Hoy lo he conseguido. Mañana más.

Clara Como La Vida Misma




15 de septiembre de 2012

Gracias ...

Gracias a mi familia mexicana, que me recibió con los brazos abiertos. A la abuela Guille, por sus cariñosos recuerdos. A mis tíos July y Joel, por ser estupendos anfitriones y enseñarnos cómo es México delante de un buen tequila. A mis tías Maribel y Chayo, por hacer de guías turísticas  y descubrirnos los tesoros del Caribe mexicano. A mi tío Toño, porque hizo de su casa, nuestra casa. Con especial cariño a mis tíos Víctor y Nelly, porque desde antes incluso de llegar, me hicieron sentir parte de su familia, me arroparon y cuidaron de mí, guiando mis pasos en toda mi aventura. Por los paisajes con volcanes y montañas con nombre de mujer, por la niebla y los troncos en el camino. Por los desayunos con tamales y el pozole de despedida... Gracias. 


Gracias a todos mis primos, propios y políticos, por acompañarme en paseos y turisteos varios y cargar siempre mis maletas. Por las risas y por las chelas. Pero sobre todo, gracias a mi prima Fer, porque con su locura especial, se convirtió en mi amiga, compañera y confidente y me llenó de alegría estos meses... Gracias. 

Gracias a Javi, que sin conocerme, me ayudó con sus consejos y experiencias. Porque me dio lo mejor de Xalapa. Al maestro Vargas (único en su especie), que aquí ha sido mi amigo, vecino, confidente, compañero de viajes y asesor técnico, y me ha cuidado como solo las personas especiales saben hacerlo. Por nuestras conversaciones sobre lo divino y lo humano, por los chiles rellenos y las gorditas de chicharrón. A su mamá Lidia y a la abuelita Evelia, porque son maravillosas y me abrieron las puertas de su casa desde el primer día y no imagino esta aventura sin ellas y sin su cariño. Por las mañanas de mercado, las tardes de café y las noches de cuentos ... Gracias.

Gracias a Celia, directora del Cecc de la Universidad Veracruzana, por haberme dado la oportunidad venir. A todos los compañeros del centro de investigación. A Toni, y a su mujer Mari, porque me hicieron sentir más cerca de casa. A Ángeles, porque conocerla ha sido un regalo ... Gracias, a todos los que de alguna manera han hecho que mi experiencia mexicana haya sido irrepetible. 

Y por útimo, esta despedida va dedicada a la memoria del abuelo Piriz, y del tío "Pepe, el de México". Porque ellos, valientes  y aventureros, sin saberlo, marcaron los pasos de las generaciones que estaban por venir.


Maletas listas. Regalos guardados. Pasaporte en la mesilla. Ya está. Se acabó. Y ahora, que estamos solos tú yo, frente a frente, no sé ni qué decirte. No me salen las palabras. Me has dado tanto... Me has enseñado a ser valiente, más paciente, más aventurera, más independiente, más fuerte. Me has enfrentado con la soledad y me has enseñado a disfrutarla. Me has dejado conocer mis límites, que han llegado a sitios que ni siquiera imaginaba. Me has dado muchas alegrías y buenos momentos, pero también muchas lágrimas. Hemos compartido ratitos que se quedarán solo para nosotros. Me has enseñado, a veces con risas, a veces con llanto, pero me has hecho crecer tanto ...

Me has dado una ciudad con aroma a flores y café, paseos por calles angostas y empinadas, vistas de volcanes y montañas nevadas, tardes de tormenta y lluvia, con música y callejones encantados... Me has dado mariscos y mariachis, playas y reencuentros, arrecifes de coral y arenas de ensueño... Hemos recorrido tus impresionantes ciudades, y hemos conocido pueblos mágicos, de canciones y cuentos. Subimos pirámides, bajamos montañas y en tus playas nos regalaste el atardecer más bonito del mundo, allí donde ya no hay más que agua. Me has dado una familia estupenda, los mejores anfitriones. Pero además, me tenías reservada una sorpresa inesperada, amistades que llevarme a casa, de esas que se conservan para toda la vida, a pesar del tiempo y la distancia.

Y sobre todo, me has dado esperanza y ánimo, la posibilidad de soñar con el futuro. Un poquito de luz, a este tiempo tan oscuro. Así que me voy, pero te dejo un trocito de mi vida aquí, para que lo guardes con el mismo cariño con el que te llevo yo a casa. Y con la certeza, de que antes o después, volveremos a encontrarnos ... Gracias México, te voy a echar de menos.

16 de agosto de 2012

Ernesto

24 horas. Veis, ya estoy aquí. Nos habíamos quedado en que a Clarita se le acabaron las vacaciones, y lo que es peor, se acabó "marido en Méjico" y marido tuvo que volver a España ... pero aquí me seguían esperando muchas aventuras, y la primera con la que me encontré fue Ernesto. Que a mi personalmente es un nombre que no me gusta nada, es como de persona mayor ¿no os parece?. El caso es que con ese nombre se avecinaba un huracán camino del atlántico con toda la pinta de entrar por Cancún, y seguir sus pasos hasta Veracruz. Bingo, me iba a caer encima. La gente andaba preocupada porque los huracanes pues a su paso la lían un poco. Pero yo ¡estaba emocionada!¡mi primer huracán! A veces soy mala, lo sé. El caso es que como buena novelera, me leí todas y cada una de las recomendaciones de Protección Civil y de la Wikipedia, y me preparé para la llegada de Ernesto. Me fui al supermercado (no sabéis como domino ya el carrito y los pasillos, he encontrado hasta gel de baño) y compré comida, agua, latas, velas y chocolate para todo el fin de semana. Mi principal preocupación era no tener pilas suficientes. ¿Para qué? Pues no lo sé, pero en todas las guías-recomendaciones-como-enfrentar-un-huracán decían que era importante disponer de pilas. Supongo que para la radio. Tampoco tenía radio, así que imagino que las pilas hubieran valido de poco.

Y llegó el jueves. Y llegó Ernesto. Y yo, que no soy muy experta en temas meteorológicos, imagino que los huracanes van perdiendo fuerza a medida que entran a tierra, y cuando llegó aquí ya se había convertido en tormenta tropical. Y ¿qué significa eso? Pues como os digo, no soy experta en estos temas, pero tormenta tropical es menos fuerte que huracán. Y es agua. Mucha agua. Pero mucha mucha mucha agua. Como el diluvio universal. Como los dos meses que llevo aquí, multiplicado por tres. Qué decepción. Hubiera sido emocionante contaros que se fue la luz, que el aire tumbaba las palmeras o que tuve que sobrevivir 2 días comiendo latas y aislada del mundo. Nada de nada. Solo agua. 


Únicamente, una de las últimas noche, en las que no dejaba de llover, algún mecanismo de la puerta de mi casa falló y el agua entró en el primer piso. Yo, que duermo en el piso de arriba, escuchaba demasiado cerca el caudal, y bajé a ver que pasaba. Me encontré a Ernesto entrando por la puerta, el primer piso inundado, y una babosa escalando la pared de la cocina. A las 4 de la mañana. No se cuál de las dos cosas me preocupaba más. El agua anegando el piso o la babosa campando a sus anchas en mi propiedad. Finalmente ganó el agua, la babosa fue al cubo de la basura y yo me fui a dormir, tranquila y segura de que eran muchos escalones para que Ernesto subiera a molestarme. 

Y esa fue toda mi aventura con el huracán. Viene otro con la misma ruta para la próxima semana, y estamos sufriendo los efectos de una vaguada monzónica, que tampoco sé con exactitud lo que es, pero puedo deciros, sin mirar en la wikipedia, que es agua ... muuuucha agua ... Bienvenidos a Xalapa.

15 de agosto de 2012

Se acabaron las vacaciones...

Más de un mes. Lo sé. No tengo excusa. Lo prometí, que no tardaría, y no lo he cumplido. Pero ¿qué queréis? hemos pasado tres semanas de vacaciones en las que no hemos parado ni un segundo. Y luego he necesitado otra semana para descansar y recuperarme. Y una semana más para poner al día el trabajo acumulado. Diréis "apenas una semana con el blog, y se toma un mes de vacaciones". Pues sí, esto es España señores, así nos luce el pelo.

Recapitulo para poneros al día. Nos habíamos quedado en Veracruz, y en que yo tenía el virus de la mala muerte. Pero pasó, y pudimos disfrutar un par de días del puerto jarocho. Qué bonito es Veracruz, su malecón, sus tiendas, sus portales, su música, sus helados, su gente, sus mariachis, sus artesanías... Tiene aire colonial, un poco cubano, un poco español, un poco mejicano, un poco... mezcla de todos.  En Veracruz, comí los mejores mariscos que he probado en este país, y que me hicieron recuperarme inmediatamente de mi convalecencia.

De allí, nos marchamos a Cancún. Todo glamour. Todo Caribe. Todo calor. Ni que decir tiene que el Caribe es impresionante, especialmente el color del agua. No hay nada parecido que haya visto jamás. Esos tonos verdes, azules, turquesas. Y la arena blanca, blanquísima. Como talco. Qué rico el Caribe. Paseamos por Cancún, Riviera Maya, Tulum, Xcaret... y descubrimos Isla Mujeres. Y allí, en aquella pequeña isla llena de turistas, mujeres y carritos de golf, hicimos por primera vez snorkel en un arrecife de coral. Y me enamoré. El snorkel, aunque suene a deporte exclusivo y difícil, no es más que ponerse unas gafas de buceo y un tubo para respirar, y disfrutar de las vistas. Pero claro, si eso lo haces en un arrecife de coral que llega hasta la orilla, lleno de erizos, peces tropicales y hasta una manta raya, el flechazo es asegurado. Es como nadar en un acuario gigante, rodeado de colores y vida marina ... qué preciosidad. Pero como siempre me pasa algo, cuando no era el tubo, eran las gafas, y cuando no, las dos cosas. El caso es que siempre se colaba el agua, y tragué tanto mar en un par de horas, que cuando llegué a casa en vez de mocos, tenía corales. Estuve una semana con la nariz de lo más despejado.

Vuelta al estado de México y visitas varias: Teotihuacán, Chiconcuác, Real del Monte (en el estado de Hidalgo) y paseo por DF. Impresionante, no hay otra palabra que describa una ciudad que tiene 22 millones de habitantes y en la que una de sus avenidas principales mide más de 12 kilómetros. En serio, grandiosa.

Por último, tuvimos nuestra semana de intimidad en Los Cabos, en la Península de la Baja California. Un desierto que llega hasta la playa. No se puede comparar a nada. Un mar lleno de vida, el acuario del mundo, que se junta con un océano que de Pacífico solo tiene el nombre. Una península en la que se refugian las ballenas y es hogar de pelícanos, leones marinos, tortugas y un millón de peces tropicales, porque también tiene su arrecife de coral. Una delicia de lugar. Un marco incomparable. Una crucecita en el mapa para volver, a nadar en sus playas, a recorrer sus carreteras, a cantar clásicas canciones de hoteles encantados ...

Pero todo lo bueno se acaba, y Clarita no podía vivir eternamente de vacaciones en los Cabos. Tenía que volver. Y aquí está. Con la maleta cargada de recuerdos, imágenes, buenos momentos y muchas risas, y con la sensación de haber pasado las tres semanas más intensas de su vida. ¿Cómo queréis que se ponga en marcha el día después de su vuelta? Necesitaba reposar. Ya lo ha hecho. Y tiene un montón de aventuras que contar de su vuelta, de su vida mejicana, que continúa. Mañana más, lo prometo.

12 de julio de 2012

De vuelta

Clara ya está de vuelta. Lo sé, he tardado. Una semana, ni más ni menos. Pero tengo justificante. Y de los buenos, justificante médico. Recapitulemos y empecemos por donde lo dejamos. Marido llegó sano y salvo, después de 48 horas de viaje, cansado y muy guapo. Aunque yo creo que después de 3 semanas sin verlo, si hubiera venido con un ojo de menos o sin pelo, lo hubiera visto guapo igualmente. Después de un fin de semana de turismo jalapeño, parques, catedrales y museo incluido, reorganizamos las maletas y pusimos rumbo a Veracruz para empezar las vacaciones.

Llegados a este punto, quiero hacer una aclaración importante sobre nuestras vacaciones. Necesariamente tienen que cumplirse dos circunstancias. La primera, es que haga mal tiempo. Preferiblemente con lluvia, mucha lluvia, pero si solo hace frío y está nublado, también vale. Y para quien crea que exagero, solo diré que hace algunos años nos escapamos 4 días a la costa tropical de Granada, en la que aseguran que solo llueve 4 días al año. Adivinad que días fuimos ... En fin, la premisa de la lluvia quedaba ampliamente cubierta cuando salimos de casa y diluviaba. Por primera vez, en todas mis mañanas en Xalapa, llovía. Y no dejó de hacerlo en todo el camino a Veracruz, donde arreciaba una tormenta tropical. La segunda circunstancia obligatoria, es que me ponga mala. Mala, malísima. De la muerte. Y eso ocurrió exactamente en el momento en el que puse un pie en mi habitación. Doy gracias a dios, porque pasara justo en ese instante y no antes, en el autobús de camino, ni en el taxi que nos trajo al hotel.

Y así, a medida que fueron pasando mis primeras horas aquí, me fui deshaciendo en líquidos y fiebre, con un virus muy oportuno que me dio la bienvenida, llevándose mis fuerzas, mi ánimo, las ganas de comer y beber, y un poquito de mi dignidad. Que no cunda el pánico, que han sido solo 24 horas y ya estoy perfectamente, aunque los ratitos que he pasado en este hotel de dudosas 3 estrellas, no se los deseo a nadie.

Casualmente, el año pasado por esta misma fecha, en la que se cumple nuestro sí quiero (en la salud y en la enfermedad) mi hermana sufría similar y devastador virus en una isla de aguas turquesas y peajes escandalosos. Y gotero en vena, inaugurábamos la temporada de vacaciones. Este año repetimos, pero cambia la protagonista. Lo voy a llamar "el virus del aniversario" y ¡ay! de aquel que se encuentre cerca de nosotros el año que viene ...


Pues eso, que estoy de vuelta, y que como ya ha habido mucha lluvia, y mucho mal cuerpo, creo que he cumplido (cum laude) las dos condiciones necesarias que hacen que pueda empezar a disfrutar de mis vacaciones. Quedan inauguradas.

5 de julio de 2012

Marido on way (en camino)

Marido montado en el avión Toronto-México a 25 minutos de su llegada. Ya ha cruzado el charco, literalmente. Y ha hecho escala en Canadá, visita al dutifrí incluida. Le ha dado tiempo a decirme que todo muy bien, que él ya solo quiere volar con AirCanadá. Miedo me da. A ver como meto yo a éste otra vez en un vuelo cortesía Ryanair después de la experiencia ... Y yo, mientras tanto, nerviosita perdía todo el día. He logrado escribir y leer algo esta mañana, pero a media tarde he salido a dar una vuelta. Una vuelta rápida que dirían los entendidos del tema, con tres objetivos claros: 

Objetivo nº1: Comprarme un bañador. Me he traído el socorrido bañador negro de Decathlon para salir del paso, pero como comprenderéis para las playas caribeñas y pacíficas Clarita necesita algo con mucho más color, más glamour, y a poder ser que no deje marcas en los hombros, ni el característico círculo en la espalda. Objetivo nº2: Encontrar un centro de estética, con servicios de depilación. Los bañadores glamourosos quedan mucho más monos, con las piernas depiladas. Dónde va a parar. Objetivo nº3: Salvar la tecla F5 de mi ordenador. Por diversas circunstancias, la pobre es siempre la que más sufre. Y hoy, por más que la pulsaba cada 15 segundos para ver el estado del vuelo, el avión, no avanzaba. Al menos no más de lo que le correspondía. Y como mi marido no llegará antes, por mucho actualizar página mediante, he salido a despejarme.

Primera parada Instituto de Belleza Integral. Chicas aprendiendo, solo cobran el material. Buena pinta. Me voy a arriesgar. Perdona, pero sólo tenemos servicios de depilación a partir del mes de noviembre ... Mmmmhh lógico ¿porque es en invierno cuando la gente más se depila? Venga, sigamos buscando. Ocho calles después y una hora más tarde no había sido capaz de encontrar ni un solo sitio que me quite los pelos a lo español, con tirones de cera y sufrimiento de por medio. El objetivo bañador no ha ido mucho mejor. Ni una sola tienda, tenía trajes de baño. Además me he dado cuenta de que China (también) ha invadido México. Será que viniendo por el otro lado, les queda más cerca. He entrado en tiendas en las que no me atrevería a encender un mechero. Peligro, altamente inflamables. 

Mi esperanza ha renacido cuando en una de las calles, he localizado el Corte Ingles. Sí, como lo oís. Un Corte Inglés, con sus letritas en la puerta. Inconfundible. Qué emoción. El sitio al que acudes en España, cuando has agotado todas las posibilidades previas. Estoy salvada. Pero resulta que el Corte Inglés de aquí es un tongazo. Y solo vende ropa de hombre. Y por supuesto, no tienen gabinete de belleza.

Así que más frustrada que antes, sin bañador, con los mismos pelos en las piernas con los que salí, y sin planes a corto plazo de hacerlos desaparecer, me he vuelto a casa. Y he olvidado que no tenía nada para cenar. Por supuesto, no puedo salir a comprar ahora, que tengo que seguir dándole al F5, no sea que el avión se desvíe de su recorrido, y yo no me entere. 

Os dejo con la foto del Corte Inglés, que yo sé que algunos incrédulos, no iban a creerme... al lado, la invasión china. 22 minutos... y mi marido pondrá un pie en tierras mexicanas... 21 minutos... 20 minutos...

El Corte Inglés en el centro de Xalapa (Veracruz).

4 de julio de 2012

Resucitando a una muerta ... una muerta muy divertida

Cuando escribes un mail para contar que tal te va en tu aventura por tierras latinoamericanas, esperas reacciones de todo tipo. Todas buenas, claro está. Cuando una persona te dice que deberías retomar tu blog, que se ha reído mucho con tus historias, sonríes. Cuando varias personas te dicen que deberías escribirlo para todos, te halaga. Pero cuando la mitad del personal te anima a hacerlo, piensas muy en serio que deben tener razón. Tanta gente, no puede estar equivocada.

Reconozco que por varios motivos, llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de rescatar a Clara. La maté, es cierto. Con premeditación y alevosía. Pero es que me daba una pena que agonizara sin que pudiera/quisiera prestarle atención, que no me dejó más opción. Quizás es que no tenía nada más que contar. Quizás nos aburrimos la una de la otra. Quizás es que las dos somos unas vagas, yo para escribir, ella para inspirarme.

Pero así, de la mano de sus fans y un poquito de mi ego, porque no reconocerlo, Clara ha resucitado. Más mayor, más guapa, más madura y muy renovada. Y con muchas ganas de seguir divirtiendo al personal. Empieza con las últimas 3 entradas que resumen su llegada a tierras mexicanas, pero además se ha encargado de incluir en este blog, sus entradas más famosas y divertidas, de aquel que eliminó, para los recién llegados. Chica, qué trabajo, cómo te lo has currado.

Pues eso, que me pongáis en favoritos, os suscribáis al blog, compartáis en redes sociales las entradas y me hagáis muuuuucha publicidad ... Sigo teniendo la secreta esperanza de que un editor de alguna publicación (famosísima, por supuesto), llegue aquí por casualidad, quede encandilado con mis historias y me pague una pasta por escribir más, convirtiendo mis sueño adolescente de ser escritora famosa, en realidad.

Quién sabe, lo mismo hasta Clarita se convierte en trending topic, ahora que eso se lleva tanto. Disfrutad de sus aventuras. Ha vuelto. Y viene pisando fuerte. Abróchense los cinturones, que despegamos rumbo a ...

Clara Como la Vida Misma

De libélulas y zapatos. Julio en Mex

Sé que voy con unos días de retraso, y que esperábais ansiosos mis crónicas mexicanas. Pueeeeess aquí están. Todo bien, sin novedad. Un saludo a todos. Hasta la semana que viene.

Esa podría ser la crónica de los últimos 10 días, pero voy a daros un poquito de rollo para que no desconectéis del todo de las aventuras de Clarita. Es que una vez visto el centro de Xalapa, y explorado zonas seguras, poco hay que contar. Me he adaptado tan bien a esto, que ahora me parece que llevara aquí toda la vida. En la Universidad las cosas siguen flojas, casi nadie aparece por aquí, y yo a mi aire con mis proyectos, aunque me está costando un poco coger el ritmo y la concentración, no lo voy a negar. La comida sigue siendo estupenda y voy alternando comer en casa, con comer fuera. Sorprendentemente he estado unos días revuelta por algo que me sentó mal ¡¡Y QUE COCINÉ YO!! Sí, me he creado mi propia “venganza de Moctezuma” ...

Sí que os tengo que contar una aventura, el primer día que he pasado miedo, miedo de verdad. La semana pasada entró un bicho en mi casa. Un bicho volador. Una libélula GIGANTE. Debía venir dopada, porque vaya tamaño. Y yo, que aguanto arañas, serpientes y roedores, no soporto a los insectos, y mucho menos si tienen alas, y mucho menos si suenan al volar. No os quiero ni contar como sonaba el helicóptero ... cuando subí a la habitación y la vi intentando salir por la ventana del techo, me quería morir ... bajé corriendo las escalera para preguntarle a mi marido por skype, que hacía. Evidentemente, su respuesta fue clara: mátala. Mi marido, como veis, no se anda con rodeos, lo ve todo taaan fácil. Raid en mano, y toalla de ducha a modo de escudo para protegerme comencé a fumigarla. Pero era dura, y por más raid que echaba, seguía intentando escapar. Ahí me vierais sentada en la cama, tapada con la toalla (a ver qué narices me iba a proteger eso) y mirando hacía ella para cuando saliera echarle flis, que diría mi madre. 40 minutos después y medio bote vacío, la libélula empieza a caer, estábamos las dos asfixiadas ... y cae en el hueco de la escalera. Agonizaba, se movía y sonaba, y yo por supuesto no iba a bajar no fuera a ser que me saltara encima o algo. Así que no se me ocurrió otra cosa que, desde arriba, abrir el armario e ir tirándole zapatos, a ver si la remataba. 8 pares de zapatos después, la libélula seguía agonizando, pero además parecía que estaba en Marypaz. Armada con el poco valor que me quedaba, y ansiosa de respirar aire puro, bajé las escaleras, salté por encima de ella y me fui a la compra, a ver si me tranquilizaba. A la vuelta, y algo más valiente fui a buscarla y seguía la amazónica zumbando, pero ya poco. Y con el poco de humanidad que me restaba, le pegué con un zapato y la rematé. Con mucho asquito la cogí del ala y la tiré al jardín. Y luego, recogí todos mis zapatos. Y ese fue el día que más miedo he pasado aquí, y desde entonces no abro la ventana para no repetir la experiencia, así que estoy pasando un calor en este sitio tropical...
 

Mi amado esposo llega el jueves. Hoy empieza un periplo que lo llevará por Madrid, Toronto, México DF, Texcoco y Puebla, para acabar en Xalapa. Cuando cierren la Universidad por vacaciones la semana que viene, viajaremos a Veracruz, Cancún, vuelta al DF para explorarlo bien, y por último, escapada romántica a los Cabos, en la península de la Baja California. Por lo que veis, se presenta la semana que viene, mucho más interesante que esta. Aunque a partir del jueves, podré abrir las ventanas, porque mi marido ha venido al rescate de las libélulas gigantes ...

23 de junio de 2012

Primera semana en México

A petición popular, continuo con las crónicas mexicanas para contaros las aventuras de Clara en México, para algunos rebautizada como Dora, la exploradora. Ayer hizo una semana Clara/Dora llegó, y ¡POR FIN! anoche mi cuerpo se acostumbró al horario latino. Sigo durmiendo mal, pero porque la maldita nevera se enciende y apaga cada media hora, y yo que me desvelo con el vuelo de una mosca, imaginaros con el vuelo de una nevera ... Lo genial es que no necesito despertador, tengo una ventana en el techo de lo más bonita y de lo más cabrona, a las 6 de la mañana se hace de día y ya no hay quien cierre la pestaña...

El martes conocí la Universidad y a los compañeros. Es un centro de investigación que está apenas a 15 minutos de mi casa. Un chalet de estilo colonial todo de madera que es una preciosidad, por dentro y por fuera. La acogida fue muy buena, todos muy amables e interesados en mi trabajo, aunque los días siguientes ya por allí no ha aparecido demasiada gente. Son las evaluaciones finales y las vacaciones están a la vuelta de la esquina, así que imagino que ese será el motivo de la ausencia. Tengo un despacho compartido con más gente, aunque no se quiénes son esa gente, porque nunca hay nadie... lo mejor de todo es que allí me llaman Doctora M., y por más que digo que aún no soy doctora, no hay quien les quite eso de la cabeza. El chico de administración parece que se ha enterado y ha cambiado el trato, ahora soy Licenciada M. Verídico como la vida misma...

Al resto de la vida me he adaptado bien. Como en casa o en un restaurante de aquí en frente de buena pinta y con buen precio. El otro día me comí unos tacos por 2,8 € y ayer un menú de 3 platos por 3,6€. Lo malo es que le pregunté al camarero, si el plato picaba y me dijo que no ... maldito pendejo, cuando vi la salsa roja en la que venía la carne supe desde lejos que me iba a arder la vida entera ... Consejo: cuando un mexicano dice que algo no pica, ni caso, pica, y mucho. A eso, le unimos que me quedé dormida después de comer unas horas ... cuando desperté era un dragón, ¡¡podría haber encendido cigarros con mi aliento!!

Hoy sábado por la mañana he salido de tour turístico: zapatilla, botella de agua y cámara en la mochila, a lo Dora, como me llama mi hermana. Había planificado estar al menos 4 horas fuera de casa y he estado 1h y cuarto ... es lo peor de estar sola, que no te recreas en las cosas ... he estado en el parque Juárez, en la pinacoteca, en los lagos, en el ágora de la ciudad, en la oficina de turismo, otra vez en el parque, en la catedral y en dos grandes almacenes ... Y ahora de vuelta a casa con un calor inmenso, aunque es cuestión de tiempo que se ponga a llover. Estoy en no sé qué bosque templado y con una tormenta tropical encima, eso hace que a partir de las 3 de la tarde todos los días caiga el diluvio universal, pero de momento me gusta mucho el clima y ver llover desde mi salón.

Poco más que contaros, mi vida es tranquila, y me encuentro en periodo de adaptación, aunque casi superado. Echo de menos algunas cosas que aquí no tengo, como mis cosas de baño, fue mala idea dejar allí mis cremitas pensando que aquí todo sería de coco y mango... Es lo que más me está costando, comprar cosas de cosmética. El primer día que fui al supermercado casi lloro por no encontrar el gel de baño. Quiero pensar que en realidad se me juntaron los nervios, el estrés y el cansancio, pero tuve que pararme a respirar porque no encontraba un maldito bote de gel en ninguno de los malditos pasillos del super. Ya lo conseguí, aunque no me gusta como huele nada de nada, pero ahora estoy centrada en comprarme un buen champú, con olor a coco. Del tónico y el jabón para la cara, ni hablamos, son palabras mayores y creo que necesitaré algunas semanas para conseguir algo en condiciones. Mi marido en la maleta, en vez de traerme lomo, jamón y croquetas ¡¡va a tener que traerme cosmética deliplus!!

18 de junio de 2012

En tierras mexicanas

Primeras aventuras en mexicolandia. Ya sabréis que he llegado bien, y que ya estoy medio instalada. El vuelo horrible, aunque conseguí que me sentaran en salida de emergencia, para poder estirar las piernas, los vuelos están pensados para no regalarte más espacio del que pagas, fui más larga, ¡¡PERO MÁS ESTRECHA!! Me vine con los botones laterales del volumen de la tv tatuados en la cadera. Las últimas 3 horitas no se las deseo a nadie. Eso sí, no se cayó el avión por el camino, como me temía. Venían con nosotros un cura y dos monjas, llevaba triple protección.

La familia me ha acogido como si fuera una hija más, se están portando muy bien, ya los he conocido a casi todos. La verdad es que parece que llevara toda la vida aquí, me siento muy a gusto. Hoy visitamos unas pirámides impresionantes, he subido las fotos al facebook para que las veáis. No pude subir hasta arriba del todo porque los escalones eran altos y estrechos, y la altitud no me dejaba respirar bien, casi 2000m. Bueno, por eso y porque estaba alto de cojones que diríamos en España. Me quedé a la mitad, que también es un buen cachito (papá, hicimos fotos para que quedara una prueba y veas hasta donde llegué).

Mañana me marcho a Xalapa a instalarme en mi casa, y la verdad es que estoy tan a gustito aquí que no tengo ni ganas, pero seguro que aquello es igual de bonito que esto, o más. Una cosa, la comida que vende en España como mejicana, es un fraude. No has probado un taco, hasta que no lo has comido aquí. Impresionante, no digo más.

Quiero agradeceros a todos vuestros mensajes de cariño y ánimo, el estar tan pendiente de mi y todos los consejos y buenos deseos. Hay much@s en la lista de gente a la que quiero dar las gracias, y ojalá pudiera hacerlo uno por uno, pero no me da tiempo a todo. En cuanto esté instalada en mi nueva casa, os sigo contando aventuras. ahora os dejo con una de las primeras fotos que he tomado en esta maravillosa tierra. Un abrazo a tod@s


Teotihuacán. Vistas de la Pirámide de la Luna, desde la Pirámide del Sol. Más o menos, a media altura.

27 de octubre de 2010

Pulpo frito

Estamos locos. Eso es lo que he pensado esta mañana leyendo la prensa on line. No ha habido medio que no se haya hecho eco de la muerte del pulpo Paul. Y para los que no sepáis quién es el que han llamado cefalópodo más famoso de todos los tiempos, resulta que a algún iluminado se le ocurrió que un pulpo en un acuario podía predecir los resultados del mundial... y acertar, que es lo peor. Que la gente está totalmente convencida de que un bicho de alta mar era adivino. Pero es que mientras comía he visto que la tendencia a incluir en titulares la necrológica, se repetía en todas las cadenas. Sara Carbonero ha dado la noticia totalmente de luto...

Locos, repito que estamos locos. Pero es que ver a la ex-Ministra de Medio Ambiente dedicando unos minutos a hablar del tema ya me ha terminado de cabrear del todo. Entiendo que la gente necesite noticias frescas, distendidas, pero llegar a esta cobertura mediática, a creer a pies juntillas en la bola de cristal de un pulpo y hacerlo hijo predilecto de un pueblo de Orense... El pulpo Paul tiene su propia entrada en la wikipedia y ha inspirado una película. Se estima que el pulpo mediático ha generado más de 4 millones de euros en publicidad. Un pulpo. Pensarlo. En serio. Un P-U-L-P-O.

Yo no puedo cuanto menos llevarme las manos a la cabeza. Y no porque me considere menos frívola o más interesante que el resto de los mortales. No puedo hacerlo mientras que escribo este post y tengo de fondo a Jorge Javier Vázquez. Además, siempre he sido consciente del papel de los medios de comunicación en la selección de titulares y como transforman y convierten en noticia lo que les apetece. No os engañéis, ellos dirigen nuestra atención a aquello que piensan que tendrá más interés y cuánta importancia hemos de darle. Unos lo llaman manipulación, otros le llamarán marketing, producto de la sociedad capitalista, circo mediático... buf, no voy a meterme en esos berenjenales que me pierdo.

La idea del pulpo adivino me revuelve las tripas, porque nadie la cuestiona, asumimos que es así y además, nos gusta. Un animal, que pronostica resultados deportivos, y que es seguido por millones de personas, que confían en sus predicciones, porque acierta. Y que ahora lloran su muerte. Menos mal que se ha muerto el animalito, estaba a un paso de tener su propio consultorio del tarot y una gira firmando autógrafos a sus fans. Estoy totalmente convencida de que las colas para verlos serían kilométricas. Lo que os digo, locos.

En fin, tras este desahogo mediático, voy a seguir con lo mío. Pensando en qué vamos a cenar esta noche. Tengo antojo de un plato canario, una receta exquisita que descubrimos este verano en la playa más bonita de Tenerife. Y no se porqué, pero me ha dado por ahí. Esta noche vamos a cenar pulpo frito.

26 de abril de 2010

Tánger

Tánger huele a especias, a comino, a curry, a couscous y a piel curtida por el sol. Está llena de callejas, cafés, tiendas típicas y bazares por los que se cuelan los turistas en busca de gangas que traer a España. Es la ciudad que conecta África con Europa, en la que las olas del suave Mediterráneo se abrazan con el azul Atlántico.

Tánger ha sido romana, bizantina, portuguesa, inglesa, francesa, española y por fin marroquí. Eso la convierte en una tierra de llena de contrastes, llena de culturas. Tierra de religiones musulmana, judía y cristiana, todas conviviendo en paz.

Tánger, mi primer contacto con Marruecos, que no el último, ha sido para mí, sorprendente e inesperada. Hay quien dice que la cultura árabe te enamora, o te repele. Yo sin duda soy de las primeras y repetiré seguro. Me ha fascinado la comida, el ruido, el té moruno con menta, el Petit Socco, las farmacias bereber ... Pero lo mejor sin duda, el trato de sus gentes: su disposición, su amabilidad, la cortesía hasta en el regateo, y sobre todo el esfuerzo que hacen por adaptarse a los occidentales, entender nuestra lengua y respetar nuestra cultura.

Tánger no es la ciudad más hermosa que he visitado, ni la más fascinante, ni siquiera la más grande o espectacular. Pero sus calles están llenas de encanto. Quizás sea la luz, quizás sea la mezcla de colores. Quizás sea el sonido, el movimiento, el resonar lejano de la llamada a la oración. Tánger es tan bonita que aún deshaciendo la maleta no he vuelto del todo ...

17 de septiembre de 2009

Septiembre

Veranito intenso. De los mejores en la vida de Clarita, que aunque lleva un mes sin escribir nada, se lo merecía. Todo sin planear, que es como mejor salen las cosas y viviéndolo intensamente.

Comenzó a finales de julio con una escapada a Tenerife. Al final tuve mi Caribe particular. Qué digo Caribe, infinitamente más bonito. Paseamos por La Laguna, nos bañamos en bellísimas playas de arena negra, vimos los acantilados más grandes de Europa y subimos al Teide. Y descubrimos Taganana, donde estaba la felicidad. La cala más bonita de la isla, situada en el fin del mundo. Agua cristalina, arena oscura y grandes acantilados. El mejor pescado que he comido en mi vida. Fui tan feliz aquella tarde que mi futuro esposo quiso llevarme al día siguiente para repetir la experiencia. Por cosas como esa me caso contigo.

Relax en el campo y semanita de trabajo. Vuelta a hacer la maleta y camino de Valencia con mi señora madre. Más playa, más relax y mucha tranquilidad, que se acabó el día que volví, con una despedida de soltera de soltera, vaquilla incluida. Y al fin de semana siguiente volvimos a la playita, en esta ocasión al sur de Portugal. Que tener una familia desestructurada tenía que tener alguna ventaja, y esa ventaja es disfrutar de vacaciones dobles, primero con mamá, luego con papá. Imaginaros el color de piel que tiene Clara, ¡en la vida he estado tan morena!

Para rematar, nos hemos escapado con la futura novia a la costa gaditana. Y la hemos traído más morena, más relajada y mucho más guapa y tranquila que nunca. Me quedo con la frase que nos soltó el último día: "Creo que todo el mundo debería tener al menos un amigo de verdad, como vosotras, en la vida". Resume a la perfección el sentido del fin de semana, el objetivo que teníamos, el regalo que queríamos hacerte.

Deseando estoy que llegue el sábado. Que te vea plantarte tu traje. Que te vea bajar del coche y subir las escaleras. Que te vea jurarle amor eterno a tu marido. Y que te vuelva a ver en los ojos la felicidad que demuestras en los últimos meses y que espero dure eternamente.

Pero también quiero que pase todo este jaleo y que vuelva el otoño, para que nos vamos a engañar. Poder tener una rutina, que los días sean más cortos y solo tenga ganas de estar en casita. Me gusta el invierno, sí, me gusta mucho. Me gusta el frío y echarme el edredón en la cama, arroparme en el sillón mientras que veo líos entre médicos y osos polares en islas perdidas. Quiero cerrar las ventanas de mi casa y poner la calefacción, oír la lluvia repicar en los cristales.

Y cuando vuelva a la rutina Clarita estará más presente, y no tendréis que esperar un mes para verla. Paciencia, solo tendréis que esperar unos días, el lunes el otoño hará su aparición ...

24 de julio de 2009

Estrés pre-vacacional

No imagináis el estrés que arrastro estos días. Entre trabajo, proyecto, maleta, ultimar los detalles del viaje y gestiones varias no soy persona. Para los que aún no os habéis enterado: sí, nos vamos de vacaciones a Tenerife, el lunes sale nuestro avión. No es Punta Cana mojito en mano, pero se le parece mucho ¿no? y como yo voy a tener mi trocito del Caribe este verano (aunque sea en el Atlántico), mi futuro se compró la psp, que si alguno tenía que ceder, no iba a hacerlo el solo.

Explicaciones apartes, mil preparativos que hacer. La maleta, una sola para los dos, aunque con el tamaño que tiene no sé si nos dejarán embarcar … Ayer, toda la tarde de rebajas, en busca del bañador perfecto para mi novio, y algún pantaloncillo corto para lucir cacha. Pues nada, las rebajas este año son un poco caca. Eso sí, yo me traje dos pares de pantalones, unos zapatos divinos, un bañador con mucho glamour con pareo incluido y la adquisición estrella: un gorro blanco de ala ancha auténtico para ir a las Canarias y lucir divina. Claro, cuando me ve entrar en casa, llena de bolsas, y diciéndole que no había encontrado nada casi me da la risa …

A todo ello se suma que mañana me voy de fin de semana campero familiar. Que con todo lo que tengo que organizar, la gente me dice que lo posponga. Pero no lo haré, me niego a cancelarlo, aunque tenga que hacer malabares y dejarlo todo listo esta noche. Los fines de semana padre e hijas se organizan dos veces al año, una en Navidad (lo llamamos nuestra Navidad alternativa) y otro en verano. Consiste en pasar un mínimo de dos días en nuestro refugio particular, sin parejas, sin agobios, sin obligaciones y, si puede ser, sin estar colgados del móvil. Disfrutamos de la compañía mutua, nos relajamos y nos contamos nuestras cosas sin atropellarnos, hacemos excursiones y papá siempre nos prepara alguna delicatessen, sorpresita incluida. Por unos días al año nos olvidamos del resto del mundo y solo estamos nosotros, volvemos a ser las niñas pequeñas que se dejan mimar. Me encanta y estoy deseando que lleguen esos días para estar con mi hermana y mi padre. Los necesito como agua de mayo. Y es que cuando tienes una familia atípica, como la mía, en la que cada uno tiene hecha su vida, es muy importante buscar momentos para compartir, para estar juntos. A veces es complicado cuadrar las agendas, pero podemos presumir de que el tiempo que pasamos juntos es elegido y de calidad, eso os lo garantizo.

Y también que me voy a perder una pedida de mano de alta alcurnia, que en mi vida he asistido yo a un evento de este calibre y me encantaría ver como capotea el novio el momento. Sobre todo porque es sorpresa, y va a encontrarse de lleno con la fiesta (no, nos os preocupéis que no lee el blog, no hay peligro de que se entere por aquí). Quiero verle las caras a los futuros esposos y el pedrusco que lucirá la prometida esa noche, porque habrá pedrusco, lo intuyo. Voy a perderme un fiestón, lo sé. Pero la protagonista sabe que mis razones son indiscutibles, que los planes son inamovibles y que si mis amigos son importantes, a mi familia la necesito. Yo sé que ella lo entiende a la perfección, por eso es mi mejor amiga.

Ahora ando liada con la maleta, dejando la casa limpita para mi marcha y buscando las pilas para la cámara de fotos, que nunca, nunca, las encuentro a tiempo. Entre lavadora y plumero me siento un ratito para estar con vosotros. Y me doy cuenta de que el síndrome de la superwoman no me gusta nada, que eso de trabajar en lo tuyo, acarrear con la casa, el coche, el marido y los niños (yo de momento solo tengo gato), organizar las cosas del banco y hacer la compra, además de estar esplendorosa, divina y realizada no va para nada conmigo. Pero eso es un tema que debatiremos en el siguiente post, porque aunque me vaya unos días, Clara no cierra por vacaciones …

26 de junio de 2009

De teles y caribes

Definitivamente el Caribe ha quedado descartado y ha sido sustituido por una televisión de plasma más grande que el sillón en el que nos sentamos para verla. Pero fui a pedir presupuestos y todo ¿eh? no penséis que me rendí tan pronto. Llegué a casa con una selección de catálogos y precios bien escogidos: bungalows de lujo con jacuzzi al lado de la cama y 15 piscinas, a 20 metros de la playa, con privilegios de luna de miel. Y se los enseñé a mi futuro esposo, explicándole, punto por punto, condiciones, hoteles y fotos; vamos mejor que si fuera el mismísimo Curro, que lleva años repitiendo destino. Mi amado me escuchó, asintió, soltó alguna admiración y cuando vio el precio final me miró muy serio y me dijo: “Tenemos que ahorrar para la boda”. No me digáis que no es un argumento contundente, no supe con que rebatirle.

Pocos días después me entero de que Punta Cana, mi destino favorito, ¡NO ESTÁ EN EL CARIBE! Y lo pongo en mayúsculas porque me siento muy indignada con el sector turístico, me tenían engañada. Que resulta que las aguas en las que íbamos a bañarnos son del Atlántico ¡y a mi nadie me había dicho nada! Así que por ahí no paso, para bañarme en el Atlántico me voy al Algarve, que es el mismo océano y no me tengo que gastar un ojo de la cara.

Y como los hombres son así, a mi futuro se le olvidó enseguida lo de los ahorros. Y de la misma manera que llegué yo con las vacaciones, llegó él con los catálogos de televisiones gigantes y me los enseñó, explicándome, punto por punto, pulgadas, conexiones y píxeles. Y por un momento pensé en utilizar el mismo argumento que desterró mis catálogos al revistero del baño. Pero luego pensé que se ha pasado todo el año trabajando y que se merece tener algún que otro capricho, y a mi también me apetece tener una tele nueva. La cara que tiene desde que cedí, y lo bien que voy a ver yo todas las temporadas de Anatomía de Grey en el maratón de series con el que llenaré mi verano, me hacen estar segura de mi decisión.

O sea que mis vacaciones se resumen en campo, piscina y alguna breve escapada a la playa. Y a Ikea claro, porque necesitamos una mesa de tele nueva, que no sabéis lo que ocupa el mamotreto. El señor anda decidiéndose entre tipos de alta definición, preocupado por la calidad de la imagen y el modo de reproducción DVD. Últimamente solo habla con siglas: que si HD, que si Full no se qué... A mi todo eso me da igual, lo que realmente me preocupa ahora es como vamos a meter el muerto en el ascensor para subirlo a casa. Y que me va a tapar las vistas a los jardines. Y que se le va a antojar un home cinema que nos acabe de buscar la ruina con el vecindario. En fin, hay que ver las cosas a las que renunciamos por amor …

Estaba pensando yo ... Cuba sí que está en el Caribe … ¿no?

25 de mayo de 2009

Vuelvo a casa

Bueno señores, pues esto se ha acabado. Mi aventura en Valencia llegó a su fin y aunque dije que me relacionaría lo justo y necesario, tengo que reconocer que he conocido a gente estupenda, que me he venido con un poquito de pena y que el curso no hubiera sido igual sin ellas. Es lo que suele pasar, una va con expectativas de hacer amigos y se viene sola, pero si no vas con ninguna intención, pues la vida te sorprende con estas cosas. 

Y por lo demás, no puedo quejarme mucho. Bueno, si puedo, pero haciendo balance no lo haré, para que luego no me riñáis. Acabo de sacar mi diploma del curso que aún estaba en la maleta. Lo voy a enmarcar. No porque sea bonito (que lo es) si no porque me lo he ganado a pulso. No os imagináis como lo he sudado, y cuando me lo han dado, con ceremonia de entrega incluida, casi lloro. Sitio de honor en la casa.

Ya les he dicho a mis niñas del despacho que a partir de ahora solo nos comunicaremos in english, que hay que practicar para este verano por si acaso el destino me lleva a Canadá. Punta Cana ha sido definitivamente descartado, tiene muchas posibilidades de ser sustituido por una TV de 42 pulgadas. Mi futuro esposo de vez en cuando tiene sus caprichos, y no todo voy a decidirlo yo y mis ansias de Caribe. Además allí no se habla inglés, no podría practicar ...

21 de mayo de 2009

English course

¿Alguna vez alguien se ha dirigido a vosotros y no habéis entendido nada? Son esas situaciones en las que tú ves a alguien que te mira, mueve los labios y emite sonidos, pero no puedes pillar ni una sola palabra. Nada de nada. A mi me pasa alguna vez que he ido a comprar al chino. Pues esa misma sensación la tengo desde ayer por la tarde, no sé si estoy en un curso de inglés o de chino mandarín. Os juro que a mi me suena igual.

Por lo visto el lunes debí hacer el examen tan bien que me han subido un nivel. Maldita la hora. Claro, que tengo el body como para entender algo. Me levanto a las 7 en punto in the morning, que yo pensaba que a esa hora era de noche aún. Pues no, resulta que es de día y se puede desayunar y todo. Después de medio litro de café tengo clase de vocabulary and phrasal verbs, que para quien no sepa que son, os informaré que es un tipo de construcción verbal muy temida por todos los que intentamos aprender el idioma. Esta clase no se me da mal, la cafeína corre por mis venas y el profesor está como una cabra y salta y grita sin venir a cuento (me encanta). Después de quince minutos de descanso, grammar con un inglés americano que me cuesta pillar un poco y pregunto cada cinco minutos, ahí ya se va torciendo la cosa …

Come en media hora y metete a las tres de la tarde en una clase de presentations, y entonces llegó el desastre. Para empezar, ¿esta gente no sabe lo que es la siesta? que yo a esa hora y recién comida tengo toda la sangre concentrada en otro sitio y no doy pie con bolo. Y si encima tengo que hacer una presentación de tres minutos sobre peces, pues imaginaros el panorama. Que sí, que vale, que tres minutos es muy poco tiempo, pero intenta tú hablar sobre peces a las tres y media de la tarde, con el san jacobo a medio camino del estómago y encima en inglés. Que si en español no sabría que decir sobre peces, en inglés ya ni os cuento. Pero para mejorarlo todo, la tipa, con un acento irlandés terrible se pone a preguntarme sobre marine life … ains no sabeis que mal rato he pasado, no porque no supiera la respuesta, ¡es que ni siquiera entendía la pregunta! y por más que lo repetía nada, yo con media sonrisa estúpida esperando que algún santo (irlandés a ser posible) me iluminara. Qué apurito. Al final me he sentado sin saber muy que me estaba preguntando y si mi respuesta encajaba con su frase.

Y ahora pretenden que estemos tres horas con los homework, que desde la EGB no tenía yo tantos deberes; que visitemos el centro de Valencia y volvamos a cenar. Sin olvidar la ducha y prepararlo todo para mañana … En mi línea de socializarme los justo y necesario me quedo en mi cuarto y comparto con vosotros mi angustia. ¿Porqué sabeis que es lo mejor? Que en la próxima clase deberé hablar sobre algún tema interesante durante treinta minutos. Y en inglés. Oh my God.

18 de mayo de 2009

Valencia

No sabéis que bien estoy … acabo de venir de la playa y me estoy untando con aftersun, de ese de toda la vida, el que huele a nuestra infancia, porque me temo que me he chamuscado un poquito. No pasa nada, lo que hoy es rojo mañana será un bonito dorado mediterráneo, ya veréis.

En un ratito me voy al Colegio Mayor para incorporarme a un curso de inglés y eso me da mucha más pereza. Además que me he venido sin mi inseparable de becas, y no es lo mismo. Vaya si no es lo mismo. Para empezar las becas con mi amiga, empiezan en avión, y esta ha empezado en tren.

A las siete en punto de la mañana llegábamos a la estación mi señora madre y yo, que aprovecha mi curso para pegarse una buenas vacaciones (ella si que sabe). Yo, con tres horitas de sueño pa´l cuerpo, caí rendida en el asiento y cuando me desperté, por un momento pensé que nos habíamos equivocado de tren y que íbamos camino de Benidorm. El vagón a rebosar, y la edad media de los pasajeros en los 70 años. Como en el Imserso, me ahorro los detalles porque os los podéis imaginar. Diez horas después llegamos a Valencia, sin película por el camino, que estaba el cine-tren estropeado. Y menos mal, porque con el público que teníamos lo más probable es que hubiera tocado una de Paco Martínez Soria y eso no hay cuerpo que lo aguante.

Visita obligada a la familia, que nos acoge con todo lujo. Por fin conozco a mis sobrinas, las dos mayores preciosas, morenazas, como bombones valencianos. Y la pequeña … una muñeca de diez días que hace que se te despierten todos los instintos.

Como buenas domingueras, hoy día de playita, tostándonos al sol la madre y la hija, con baño incluido. Y ahora preparando todo para empezar el curso. Ains que pereza … tengo que desempolvar el “método del go to” porque intuyo que una buena parte del inglés que sabía se me ha perdido por el camino. Y sin mi compañera de becas. ¿Porqué me has dejado venirme sola?

En fin, que tengo que aprovechar las últimas becas que el señor Zapatero me brinda y no me queda más remedio que levantarme mañana a las siete de la mañana and go to school. No me quejo más. A final de la semana os cuento que tal ha ido todo.

26 de abril de 2009

Los viajes a los 40 (años)

Feria Educativa de la Universidad para informar a futuros alumnos. ¿Y a quién creéis que le iba a tocar estar aquí la mañana del domingo? A la becaria. Aquí no hay ni pájaros. Y mientras espero a esos jóvenes que me venga a preguntar por la que creen la decisión más importante de su vida (ilusos) me dedico a la maravillosa tarea de ver circuitos de viajes. Para los que me leáis de nuevo, este año me he propuesto veranear en Punta Cana.

Una muy amiga mía me aconseja que no me agobie con los viajes, que al año que viene me voy de luna de miel y que después tendré una larga vida para moverme por el mundo. Ya. Pero es que yo quiero moverme ahora. Y concretamente moverme al Caribe. Pues me suelta el otro día, que podré viajar a partir de los 40. Y mira que te quiero, pero no te soporto cuando me dices esas cosas.

Mi fobia a cumplir años es mundialmente conocida. No me gusta acercarme a los 30. Y no digamos más, para mi no hay vida más allá de los 40. Y no me malinterpretéis aquellos que han llegado o incluso la sobrepasan, que nadie se sienta ofendido. No es que la vida acabe en esa década, ni mucho menos. El mejor ejemplo lo tengo en casa, mi madre casi roza el medio siglo y está estupenda, joven y guapa como nunca la he recordado, en su mejor época. No no, no es eso. Para mí, no hay vida más allá, porque no me visualizo, no me lo imagino: los planes que hago son a medio-corto plazo: boda, viajes, tesis, trabajo y un poco más adelante hipoteca y embarazos, muchos niños. Y hago un esfuerzo titánico en imaginarme con hijos que van al colegio. Cierro los ojos y solo veo maravillosos querubines tomando biberones y aprendiendo a decir "mamá". Con ese panorama, ¿¿¿como voy a verme a los 40??? Es que soy incapaz. Con incipientes patas de gallo, provocadas por la preocupación que me causan mis hijos adolescentes. Si llegan tarde, si suspenden, si se drogan ... Y tendré que teñirme, porque tendré canas. Ains, si es que cuando tengan novi@ me convertiré ¡en una suegra! y después ¡¡¡en una abuela!!! Me están temblando las piernas ...

Es la misma sensación que tenía cuando mi padre me decía "cuando te toque a ti" y lo veía tan lejano que casi no lo veía. Pues eso, que no me gusta que me digas que podré hacer cosas a los 40, porque no entra en mis planes. Es como si yo te digo que ya podrás ir a Egipto con el Imserso. ¿A que no mola? Pues eso mismo. Que me voy a Punta Cana antes de los 30.