23 de febrero de 2015

Clara y los 32

Voy a obviar el tiempo que hace que no escribo. Así no hay quién se retire del mundanal ruido a una casita en la toscana italiana para vivir de la literatura y de escribir. Iba a tener un huerto con tomates y fresas para hacer conservas caseras muy ricas, y gallinas que me dieran huevos de dos yemas, y vería ponerse el sol todas las tardes desde mi porche de madera y las vecinas me querrían mucho y me vendrían a traer queso gorgonzola (que me pirra), y hablaríamos italiano, que es un idioma taaaaan bonito ... Fin de la historia. Así no vamos a llegar nunca. 

Acabo de cumplir 32 años y vengo a contaros que he sufrido una transformación bastante importante. Transformación que venía ya asomando hace unos meses. Y es que se me ha soltado la lengua. Pero sin control. Sin filtro social como dice una amiga mía. No es que yo antes no hablara, al revés, pero era bastante comedida en lo que decía. O al menos cuidaba no hacer daño a la otra persona, y si no la conocía, no decía ni mu. Pero ahora, contesto a todo, sin eso, sin filtro social, y justo lo que siento en ese momento. Me he vuelto una descarada, que diría la que me parió. 

La hipocresía nunca me pareció un defecto, o al menos no uno de los más graves. Creo que en su justa medida y en determinadas situaciones sociales es un don (si, he dicho don) imprescindible. Sé que algunos me catalogaban como un poco falsilla, pero es que tanta sinceridad de golpe sin venir a cuento a mi no me ha gustado nunca... Me daba mucho apuro decir algo fuera de lugar aunque esa persona lo pidiera a gritos. Evitaba por todos los medios un enfrentamiento, una crítica sin venir a cuento o crear una situación incómoda, sobre todo para los demás y especialmente si no eran allegados. Así que aguantaba y la incómoda era yo, que me quedaba con una sensación más mala, y luego siempre criticaba mucho por detrás (pero vamos, que eso lo hacemos todos, los sinceros y los no tan sinceros, así que no me crucifiquéis). 

¿No habéis pensado nunca eso de "tenía que haberle contestado esto" o "porqué me habré quedado muda si con esto lo hubiera desmontado"? Pues eso. Siempre me callaba y luego en casa me subía por las paredes pensando lo genial que hubiera sido dar una contestación que hubiera quedado callada a la otra persona. Me recomía y me duraba la sensación horas, y si había sido algo grave, a veces incluso días. Eso unido a una necesidad imperante de obtener la aprobación de los demás, me ha llevado a tener la boca cerrada en muchas más ocasiones de las que cualquiera en otra situación hubiera aguantado y algunas veces eso conllevaba un sufrimiento. Aunque hablo de círculos no allegados y con gente desconocida o no  muy cercana, que con los míos siempre he sido una guerrera. Digo esto porque mi padre me estará leyendo ahora y pensará "Clara por dios, que digas que siempre has puesto buena cara y no has contestado nunca..." Fuera de casa papá, hablo de fuera de casa, por ejemplo en el trabajo o en la cola del supermercado, o en una tienda con un dependiente ...  

Pues se ve que mi cerebro ha llegado al nivel extremo de saturación de callarse cosas y le ha mandado la orden a mi lengua de que no le cabe más y que por favor no le de más trabajo, que ahora está concentrado en muchas cosas, y algunas muy importantes. Eso o que empieza la degeneración de mis neuronas. El caso es que la muy puta se ha soltado (la lengua, digo). ¿Véis? Hasta con palabrotas y todo. Está descontrolada y dice que los 32 son una edad estupenda para empezar a soltar lastre. Ha sacado a la guerrera de casa y ahora la pasea por todos lados. Me di cuenta un día haciendo cola en el centro de salud con todas las maris allí arreglando el mundo, y que luego coroné con el médico dentro; otro día negociando con un gitano en el mercadillo me dijo mi marido qué quién era yo que había secuestrado a su antigua mujer y ayer en el baño de una cafetería dejé planchada a una convención de abuelas malvadas que estaban haciendo un complot para no dejarme hacer pis.

Qué chorrada, pensaréis. Pues me da igual. Me he dado cuenta de que al decir lo que pienso en el momento ya paso página, que no me llevo ningún pensamiento a casa y que critico infinitamente menos (porque ya lo suelto en la cara del que sea). Me siento más libre, más mayor y más descarada. Y me gusta. Me gusta no, me encanta mi nueva yo. 

Así que probablemente notéis que el blog cambie un poquito con respecto a los años que llevamos funcionando, porque ya no mediré tanto las historias para que sean perfectas, divertidas, amables, que no ofendan, que queden buen sabor de boca ... Lo voy a convertir en una herramienta de desahogo porque me está quedando el cutis de lo más suave. ¿Voy a escribir más? Probablemente no. ¿Voy a poner a la gente a caldo? Claro que no, pero seguramente no todo lo que escriba les guste a todo el mundo. Algunos lectores se quedarán por el camino, otros me aplaudirán, algunos me criticarán en el salón de sus casas pero seguirán mirando por un agujerito y espero que haya muchos que lleguen para quedarse. Pero en cualquiera de las situaciones estaré contenta, porque voy a ser más Clara y clara que nunca. 

Bienvenidos a mi nuevo yo, rojo y descarado. 
Porque me gusta. Porque me sienta bien. Porque me lo pide el cuerpo. Porque tengo 32 años y el tiempo pasa volando y no quiero arrepentirme de las cosas no dichas en el momento en el que tuvieron que hacerse. Y porque me he comprado una barra de labios roja que es la mejor compañía para una lengua descarada. No sé que tendrán los febreros para Clara que sufre unas transformaciones ...

Bienvenidos a mi nuevo yo, rojo y descarado. Clara Como La Vida Misma. 

8 de noviembre de 2014

Clara itinerante

Esta mañana me he despertado y juro que no sabía dónde estaba. Pero no esto que te pasa que los primeros segundos del despertador abres el ojo y no te ubicas bien. No. He tenido que levantar la cabeza y mirar la mesilla para identificar en qué cama y en qué casa había dormido. Menos mal que no tengo que mirar para saber quién ronca a mi lado, ese, desde hace diez años, es perpetuo. 

Ahora es cuando pensáis, mira la petarda esta como presume de vida cosmopolita y bohemia, al estilo actriz de Jolibú que duerme en hoteles de cinco estrellas y despierta siempre en una ciudad diferente. Un mojón. Pero un mojón así de grande. Ni actriz ni cosmopolita ni hotel ni ná de ná. Que ahora tengo dos casas. No, no empecéis otra vez con la rica que se permite casa en la ciudad y en la playa, que os conozco. 

Tengo dos casas porque vuelvo a las aulas, y no me queda más remedio que hacerlo a 300 km de casa. Y como marido tiene trabajo y no se  puede mover, pues nos toca llevar la relación a distancia. Me dice "como cuando éramos novios cari, viéndonos los fines de semana". Si, pero ahora te toca hacer la cama y pasar la aspiradora antes de verme, no se te olvide. Y no lo llevo del todo mal, que conste. Después de casi cuatro años, volvemos a trabajar los dos a la vez, y entran dos sueldos en casa, los del banco nos van a llamar porque no se lo creen. Pensarán que estamos blanqueando dinero, que eso ahora se lleva mucho. Ayer fui a primark a comprar unas mantas para el sofá y cuándo pagué casi se me saltan las lágrimas de felicidad, hacía tanto tiempo que no compraba sin mirar el saldo de la tarjeta. Doce euros que me gasté, un derroche sin sentido.

Tener dos casas, además de comprar toda la cosmética doble, que eso mola un montón, va a suponer hacer muchos kilómetros para ver a mi nuevo novio, cómo se hace llamar ahora. Y despertar muchas veces sin saber dónde has dormido y mirar la mesilla para ubicarte. Y que te pasen cosas como la que me pasó hace unos días volviendo de una casa a otra. Me levanté temprano y ligera de equipaje me fui a la estación, en tren iba a hacer el primer tramo de mi viaje. 

Qué bien sienta madrugar, llegar al andén escuchando la radio, toda bohemia, toda cosmopolita y toda vintage con ese toque de romanticismo que tiene el viaje en ferrocarril, como en las películas antiguas. Me monté en el vagón y me senté en ventanilla. Qué lujo todo el habitáculo para mi sola y para otro señor que leía concentrado tres asientos más lejos. Me encanta el tren, voy a dejar que el paisaje adorne mi mañana e ilumine mis pensamientos, qué silencio, todo muy en color sepia ... bueno, voy a mirar el paisaje si soy capaz de subir la persianilla esta... joer, que no sube... a ver si bajándola hasta abajo luego retrocede sola ...no, así tampoco, ahora la he bajado más... tiene que haber un botón o una palanquita por aquí... no, esto es para mover el asiento... espera que voy a empujar para arriba... nada, esto no se mueve cagüen... y seguro que no hay un botón, que estos de Renfe son muy modernos... si lo hay no lo veo... joder, de todos los asientos me he tenido que sentar en el único con la persiana cerrada... pero si me cambio van a pensar que soy una cateta que nunca se ha montado en tren así que me quedo aquí... total, así mejor que no me da el sol, y el paisaje es el mismo que el de la autopista, que lo tengo ya muy visto...

Concentrada estaba leyendo con los pies subidos al asiento de enfrente cuando entra una pareja en el vagón y se sientan justo detrás de mi. Bueno, se sientan por decir algo, porque en realidad se tumbaron uno encima del otro. Que pasión mañanera por dios bendito. Son una pareja de canis, pero canis de manual y deben haberse conocido hace poco o el aire del sur es que es muy caliente, porque llevan metiéndose mano de manera escandalosa una hora. A él le ha parecido romántico poner en el móvil una marcha de semana santa sevillana mientras la empotra contra el cristal. Ahora que me fijo, estos tienen la persiana subida, ¿a dónde le habrán dado? ... Madre mía, no voy a mirar porque deben estar ya casi desnudos, pero por favor que bajen la música que no me oigo ni a mi misma ... Ahora le suena el móvil, el quillo, que quiere salir de farra esta noche, madredemivida, yo no sabía que se podía cometer tanta falta de ortografía hablando ... Ya, ya se callan ... va a volver a poner música ... no, ahora le ha puesto un vídeo de los morancos y se ríen tanto que ella le pide que lo quite porque se va a mear en las bragas... ¿cuánto quedará para llegar? ... y la puta persiana que sigue sin subir ... y los canis que no se callan ... y yo me cago en renfe y en los viajes entrañables y bohemios en tren ... venga, que solo nos quedan diez minutos ... se han tranquilizado... se ponen a hablar de la cárcel... si le hubiera conocido antes no podría haber ido a verlo porque no tenía no se qué permiso ...esto parece una canción de Joaquín Sabina... que tú a la pena le tienes que descontar seis meses por buen comportamiento y luego otros tantos por no se qué permiso... qué romántico todo ... y bueno, mejor que se hayan conocido en la calle, que así es más fácil y se lo pueden montar en el tren y no en un vis a vis ... 

Llegamos a la estación después de que aprendiera algunas cosas interesantes sobre el régimen carcelario, este tipo de información nunca sabes cuándo te va a resultar útil. Y me bajé del tren aliviada de poder hacer el siguiente tramo hasta casa en coche, que es menos bohemio, menos cosmopolita y menos vintage, pero sé cómo se sube y baja la ventanilla para ver el paisaje...

Clara Como La Vida Misma

28 de octubre de 2014

Clara buscando musas

Las estadísticas no mienten. Y las estadísticas de Clara dicen que no os gustan mis post de, llamémosle, "transición". Que no os gusta que os cuente lo que voy a hacer, lo que estoy haciendo o lo que quiero hacer y como voy a hacerlo. Bueno, no que no os gusta, vale. Pero os gusta menos que cuando hay una historia de por medio. Una historia con sus protagonistas, su principio y su final, y su hay emoción y lágrimilla de por medio se me disparan las visitas. Sois unos yonkis del drama, que lo sepáis. 

Pero escribir historias no es tan fácil, o si lo es, pero no siempre tengo un sitio donde escribirlas a mano. Se me ocurren un montón de historias, ya escritas y todo, justo antes de dormir. En ese momento de duermevela en el que aún no estás en el otro lado pero tampoco del todo en éste. Ahí me viene mogollón de inspiración, pero no me voy a levantar en ese momento a escribirlas, sobre todo porque ya lo he hecho alguna vez y cuando me viene la consciencia del todo, se me van las palabras. Volátil que es una, que le vamos a hacer. 

Y cuando tienes la inspiración de una historia buena, a veces lo difícil es poder contarla, no a toda la gente le gusta salir en el blog. Bueno, si les gusta, pero les gusta salir peinadas, maquilladas, sonrientes y que se hable fenomenalmente de ellas y de sus maravillosas vidas. Que se les haga una oda a la felicidad, a la amistad, a la convivencia, a los "boyescaut" ... Ya he visto alguna nariz arrugada cuando se me ha ocurrido asomar la patita ...

Mis aventuras en las aulas dan para dos blogs, pero los malditos me han descubierto y ya saben que Clara y la profesora que se descompone cuando murmuran y no les deja llegar tarde, es la misma. Así que por aquí tampoco puedo abrirme mucho, no vayan a darse cuenta de que somos personas normales y tenemos vida cuando salimos del recinto universitario. Si ven la debilidad, van a por ti, os lo digo yo que fui una de ellos antes de pasarme al otro lado ... 

La que no pone pega nunca es mi madre. Cuentes lo que cuentes de ella, se muere de la risa siempre. Incluso cuando no la dejas en buen lugar contando una de sus múltiples anécdotas con la RAE; me riñe, pero no le dura mucho el enfado. A veces pienso que este blog debería pasar a llamarse La Mamá de Clara, tantos momentos de gloria me está dando ...

Abril 2013. Funeral de estado por Margaret Tacher.

(Clara): Cuánta gente en la tele, ¿qué ha pasado?
(MamádeClara): Margaret Tatcher, el funeral de estado.
(Clara): Ah, es verdad, ¿y cuánto famoso no?
(MamádeClara): Claro, es que fue una señora muy importante, en primera fila mira quién está, Cameron Díaz.

Clara busca a la rubia americana sentada entre los asistentes al funeral de estado de la Tatcher, admirada por la influencia que ha tenido la Dama de Hierro en todos los estratos de la sociedad, incluso más allá de Europa. Y admirada también porque no entiende que coño pinta la rubia en primera fila. 

(Clara): ¿Cameron Díaz?¿Dónde mamá? ... No la veo.
(MamádeClara): Hijapordios, ahí delante, ¿noloves? el presidente inglés ahí sentado, que estás empaná.
(Clara): ... Mamá ... ese es David Cameron ... Cameron Díaz es la actriz ...

Ella es así. Ayer fuimos al cine y no me quiso contar una historia de una vez que se resbaló en la puerta de casa porque cada vez que empezaba nos daba la risa y todo el mundo nos miraba. Envidia que tienen, que lo se yo, envidia de que yo tenga una musa en casa y ellos no. 

(Te quiero mamá, gracias por ser mi fan namberguan, leerme la primera, reírte siempre y no enfadarte nunca cuando cuento estas cosas para poder darle vidilla a Clara).

Clara Como La Vida Misma

25 de septiembre de 2014

Clara otoñeando

Dos semanas han pasado desde que evaluamos propósitos para el curso que empezaba y aún no os había traído los nuevos que os prometí en este post. Pero por medio se nos metió la historia de la novia nerviosa y su momento probador y se me fue el santo al cielo. Historia que por cierto se convirtió en apenas 24 horas en una de las más leídas y compartidas de la trayectoria del blog y gracias a la cual podemos dar la bienvenida a un puñado de seguidores nuevos. Gracias a la novia por dejarme compartir este momento que nos ha llevado a la gloria a las dos. Bueno, a la gloria igual no tanto, pero a mi me ha dado un empujoncito y a ella creo que le sirvió para relajar tensiones. Y si no lo hizo, ha tenido la educación de no denunciarme por intromisión a la intimidad.

A lo que iba, con todo el jaleo de la boda y de las mil historias en las que me he ido metiendo, se me había olvidado la lista de nuevos objetivos (mal asunto si ya empezamos así), pero hoy he tenido un momento de inspiración, me he sentado en la mesa y me he propuesto no levantarme hasta 1)escribir un post 2)escribir la lista de nuevos propósitos y 3)dejar hechas al menos dos tareas pendientes. Creo que me van a dar las doce de la noche, que le vamos a hacer.

Y es que el cambio de estación que mal me sienta, de verdad. Eso y la vida marujil, no me hago con la fregona por más que lo intento. Echo mucho de menos a mis alumnos, aunque el año pasado por estas fechas los quisiera meter en una galera a remar. Lo sé, es una relación amor odio solo comprendida por otros de mi especie. Echo de menos madrugar para ir a clase, los cafés en la mesa del despacho, las chuletas para no olvidarme todo lo que les tenía que enseñar, los libros, los apuntes, las tutorías y los abordajes en el pasillo ... Echo de menos trabajar y sentirme útil para algo más que tener el baño como un quirófano.

Pero marido, que es un solete y consciente de mis esfuerzos como ama de casa, me ha regalado (previa recomendación) una agenda hipermegabonita para que me de vidilla y me ponga en marcha mientras que espero una llamada que no se si va a llegar. Creo que a él tampoco le gusta verme todo el día limpiando azulejos o pasando la mopa, porque de alguna manera sabe que siempre le acaba tocando ayudarme. 

Agenda Mr Wonderful 2014-2015
Y aquí la tengo, aún sin estrenar. Es tan genial que me da pena escribir en ella. Diseñada por Mr. Wonderful cada página es mejor que la anterior y tiene un montón de pegatinas y secciones para rellenar (sí, parece que vuelvo a tener 6 años, que le vamos a hacer). Que conste que nadie me ha pagado para que le haga promoción a estos señores ni me han regalado la agenda para que hable bien de ella ni nada. Ójala algún día Clarita sea como esas blogueras reconocidas que reciben productos en su casa para contar que les ha parecido en su blog (aprovecho para hacer un llamamiento a Apple por si me quiere meter en su lista de promoción de productos, el que sea).

Bueno, que me voy del tema. Agenda hipermegabonita y llena de buenrollismo para arrancar un curso que parece que no arranca. El otro día mi padre me dijo: me gustó mucho tu blog, una historia entera para contar las cosas que no has hecho y justificarte por ello. Mi padre es un psicólogo de puta madre, y no cobra caro, por si estáis interesados. Pero claro, tiene razón como todos los padres-psicólogos del mundo mundial y me temo que con este post al final estoy haciendo lo mismo. Contaros que tengo una agenda nueva para hacer una lista de propósitos de los cuales, probablemente más de la mitad se queden por el camino. Seis párrafos para una idea simple. Ya. Pero que sepáis que estoy harta de leer gente en blogs, columnas y artículos que no dicen nada, que están mal escritos y que encima cobran por ello (lo sé papá, ya me estoy justificando otra vez). 

Bueno, pues al lío. Objetivos claros, realistas y medibles:
- Dinamizar el blog de Clara. Hacer ese curso pendiente y planificar al menos una entrada a la semana. Para que veáis que lo he puesto en primer lugar.
- Revisar el currículum y actualizarlo con las cosas del último año. Poner en orden los últimos artículos y proyectos. Os aseguro que suena más apasionante de lo que luego es en realidad. Los currículums de los investigadores son algo así como cortarte las venas con galletitas mojadas en leche.
- Llevar una alimentación más sana. Cocinar más y precocinar menos. Comer más pescado y hacer un planning semanal. En esto vamos por el buen camino, o eso creo ...
- Andar una hora al día. Nadar una vez a la semana. Retomar el yoga o el pilates. Un clásico de la lista, que perezón por dios ...
- Hacerme una lista de 100 canciones chulas para el ipod que no me obligue a estar dándole continuamente al botón de siguiente.
- Montarme en avión al menos dos veces.
- Terminar la tesis y ser doctora de una maldita vez. 

Cómo véis, una lista de objetivos amplia que me tiene que durar hasta el final de curso y con temática para todos los gustos y colores. Yo creo que me va a resultar más fácil con mi juguete nuevo. Aunque reconozco que algunos me atraen más que otros, y no hace falta decir cuáles ... ¿Seré capaz con todos? ¿Cuál creéis que se va a quedar por el camino?

Clara Como La Vida Misma

*Para los interesados, la agenda hipermegabonita la compré en un punto de venta oficial de la marca, la tienda Cosas de tt. Os recomiendo que paséis, la dueña es un encanto y además de Mr. Wonderful tiene cosas monísimas. Y sí, esto sigue sin estar patrocinado. Yo como siempre haciendo lo que me da la gana ...

15 de septiembre de 2014

Clara templando nervios

Acabo de vivir una de las situaciones más tensas y agobiantes de mi vida en un probador de una conocida casa de novias. El momento incluía una novia al borde del colapso, dos amigas intentando tranquilizarla, una dependienta con la paciencia a prueba de bomba y un vestido que no puede ser más bonito pero que se resistía a colocarse en su sitio ...

Con esos detalles ya os imagináis que una de mis mejores amigas se casa; y que lleva pidiendo un post desde que su futuro marido hincó una rodilla anillo en mano y convirtió todos sus sueños en realidad. Y a mi, pues me pilló desprevenida que queréis que os diga. No el hecho de que se casara, eso no. Para eso estaba preparada antes incluso que ella misma. Lo que me pilló desprevenida es que 4 años después de casarme yo y algunas otras novias aledañas con las que disfruté muchísimo los preparativos, volviera a ilusionarme un evento de estas características. Yo pensé que la época de la emoción por las bodas había pasado para mi y que ahora tocaba emocionarse con otras etapas de la vida. Pero un día suena el teléfono a la 1 de la mañana, te dicen "me caso" y de pronto tu vida se pone patas arriba para contar los días y las horas hasta la fecha, mirar catálogos de vestidos, visitar casas de novias, opinar en pruebas de peluquería y maquillaje y aporrear el teclado porque ya no te salen ni las palabras de lo genial que es ver feliz a alguien a quien quieres tanto.


Me temo que hoy tanta emoción contenida en un probador tan chiquito nos ha desbordado a todas y la novia se ha llevado la peor parte. Y aquí estoy yo, que me he venido dando un largo paseo para pensar en estrategias para tranquilizar nervios si queremos llegar al sábado, me he sentado en el ordenador sin ni siquiera quitarme los zapatos y me he servido un café a ver si me inspiro, aunque en realidad lo que necesito es un copazo, para que nos vamos a engañar ...

Me gustaría sentarla y abrazarla muy fuerte y decirle que todo va a salir bien. Que lo importante del día no es que llueva ni que haga sol, sino que toda la gente que quiere esté acompañándola. Que da igual que el vestido tenga una arruga o el bajo arrastre, porque cuando entre del brazo de su padre no se va a acordar ni de como se llama. Que la música o las flores no importan, porque va a mirar a los ojos de su ya marido y al ver su brillo reflejado en ellos no le van a hacer falta más colores. Que con los años le va a dar exactamente igual lo malo de ese día, porque va a tener mil mañanas en las que se despertará con su persona favorita del mundo, y cuando él no esté, se acostará en su lado de la cama y con cuidado buscará su olor en la almohada para que no le duela tanto echarlo de menos ... 

Pero claro, son cosas que se ven desde el otro lado y con la tranquilidad de haber pasado los nervios y la emoción del que se supone que es uno de los días más bonitos de tu vida. Y cómo le digo yo, que lo bonito ya lo está viviendo ahora ... No me va a hacer caso... 

Así que la he mandado a darse un buen baño de agua caliente con un chute de valeriana, a respirar hondo y a intentar controlar su mente para no llegar al sábado desencajada. Mientras, Clara va a intentar inspirar el discurso que tiene que leer en su boda, porque si la novia se entera que a 5 días aún no ha escrito ni una línea, igual acabamos en la Lopez Ibor antes de lo previsto ...

(Te quiero mucho amiga. Estás tan guapa de novia que deberías casarte otra vez el año que viene, y al otro y al otro ...)


Clara Como La Vida Misma










11 de septiembre de 2014

Clara evaluando propósitos

Llueve en la calle. Marido se encuentra a cienes y cienes de kilómetros por trabajo, hasta la noche no va a volver. No hay nada apetitoso en la nevera porque solo a mi se me ocurre ponerme a dieta hoy. Precisamente hoy. Y para colmo de males, la televisión se ha estropeado y la llevamos ayer al servicio técnico. He limpiado la casa dos veces y abrillantado los azulejos de la cocina. Ya no me queda nada por hacer. Bueno sí, retomar todos esas tareas pendientes y propósitos que se hacen con el comienzo de curso y que llevo posponiendo desde hace 10 días. Ya no tengo escapatoria, me he sentado, he cogido mi libreta más cuqui, los rotuladores de colores, he respirado hondo y ... he abierto el ordenador para contaros que era lo que iba a hacer, porque creo que el primer propósito de septimbre tenía que ser escribir en el blog. 

Así que aquí estoy. Me ha entrado la curiosidad porque recuerdo que el año pasado por estas fechas me hice una lista de cosas que quería empezar a hacer (lo podéis leer completo aquí). Y vaya, no me siento demasiado mal porque he cumplido algunas cosas importantes ... 

- Madrugar... Bueno, durante un tiempo lo conseguí, y cuando empecé a dar clases ya no me quedó más remedio que levantarme a las 6 y media de la mañana y hacerme el desayuno yo solita antes de irme a trabajar (Guau, con 31 años). Así que propósito cumplido.
- Buscar una tarea diaria para que después de madrugar no me entren ganas de acostarme otra vez... ¡Ja!¡Eso sí que lo conseguí! No lo de la tarea, sino lo de no volver a acostarme (sí, confieso que alguna vez he desayunado y me he vuelto a meter en la cama, nadie es perfecto).
- Comer más equilibrado, aunque eso conlleve hacerme un poquito más amiga del pescado... Mmmmmh, esto creo que no ha salido bien, aunque pescado he comido, pero creo que frito no cuenta ...
- Retomar las clases de yoga... Otro que sí, van 3 de 4.
-Ir a nadar a la piscina una vez por semana... Un clásico de la lista de cosas que quiero hacer y que se queda por el camino.
-Echarme crema corporal todos los días, y no solo cuando me vea escamas en la piel... Pues para ser sinceros no me han salido escamas en la piel, pero lo de todos los días ...
- Quitarle el polvo a la tesis y abrirla por la última página escrita. Mirarla mucho, a ver si me inspiro... Propósito cumplido parcialmente. Le he quitado el polvo en la mudanza, pero lo de abrirla y mirarla, aún estoy juntando ganas y valor.
- Agotar los días de sol y piscina como si nunca más fuera a haber verano... ¡Otro que sí! Y no es que los agotara, es que los empalmé y en febrero ya tenía los pies metidos en el agua otra vez.
- Discutir menos con mi madre, como mucho dos veces al día. Tres si son de poca intensidad... Debería ser ella quién lo dijera, pero creo que estamos en el buen camino, estar cada una en su casa ha facilitado mucho la convivencia. Y que no se entere, pero la echo muchísimo de menos, más de lo que imaginaba.
-Hacer ese viaje pendiente que me oxigene cuerpo y alma... Pendiente aún, aunque lo del oxígeno ya lo hicimos, pero no piso un avión desde 2012 y me come la pena (hay que poner remedio).
- Escribir en el blog más a menudo. No tener la poca vergüenza de dejar pasar 4 meses entre posts y luego volver sin más explicaciones ... Eeeeeehm ... a ver ... 16 entradas en un año (sin contar esta) y creo que no he superado los 4 meses entre ellas ... aunque creo que la gracia de este propósito es enunciarlo de otra manera para que no me echéis los perros cuando no escribo...

Si hacemos recuento, del total de los 11 propósitos de la lista (quién hace una lista de 11 cosas, y no redondea al 10 o al 12) he cumplido satisfactoriamente 5 de ellos, 2 están un poco cojos y 4 se han quedado por el camino. Tomo nota para la lista que en breve empiece a escribir para este curso y que compartiré con vosotros para que quede testimonio escrito y sienta la presión.

¿Alguna sugerencia para Clara?¿Qué propósitos os habéis marcado vosotros para este curso?

Clara Como la Vida Misma

9 de julio de 2014

Clara convaleciente

Dos meses. Nadie cómo yo para batir mi propio récord ¿eh? Hoy no traigo aventura divertida, o sí, según se mire. Os traigo un resumen empaquetado de lo que ha sido mi vida estos últimos meses. Sabéis que me marché al sur a dar clase a una universidad andaluza en la que he estado de lo más a gusto. Un ambiente estupendo, alumnos de todas las formas y pelajes y aunque muchas horas de trabajo, también mucho mucho aire fresco (cómo lo necesitaba). Marido tuvo que quedarse aquí a terminar sus prácticas pero fue a verme todos los fines de semana y aprovechamos para disfrutar de la playa a tope. Yo no sé a vosotros, pero a mi pocas cosas me recargan tanto las pilas como estar tumbada al sol, y cuando ya me siento achicharrada darme un buen baño de agua fría. Y ponerme morena, me pirra la piel playera. Ha sido lo mejor de estos meses lejos de los míos. Pero como lo bueno siempre tiene su fin, la aventura acabó y hubo que venirse a casa, que mi madre dice que echaba de menos discutir conmigo. Yo no echaba de menos sus comidas porque me ha alimentado en la distancia, es la mejor preparando tuppers. Ríete de los masterchef (Jordi deberías llamar a mi madre: para tuppers o para lo que sea, tú llámanos). 

Durante la primera fase de la mudanza tuve un contratiempo con unas cajas y me quedé literalmente tiesa. Menos mal que el sanitario ya tenía título y supo montarme en el coche y hacernos los 350 km de esa mañana. Fue su primer transporte de enfermos con papeles en regla. No puedo ni quiero contaros como fue el viaje. Sobre todo porque me tomé un valium y casi no me acuerdo. Primera parada, recogida título oficial de marido. Desde aquí doy las gracias a las enfermeras que a continuación me atendieron, me dieron de comer, me pincharon sin dolor y aguantaron mis gritos y llantos, porque a nadie más que a mi en esas circunstancias se le ocurre tumbarse en un sofá hecha un siete. A ver luego, quién era el guapo que me levantaba y me montaba en el coche para hacerme los 100 km que quedaban hasta casa. Yo pensé que tenía que quedarme a vivir tres días en el sofá de la enfermera. Pero conseguí emerger de las profundidades de la chaiselonge y aunque monté el espectáculo padre sé que ellos no me lo tienen en cuenta. Y que sepáis que no soy quejica, pero es que un pinzamiento lumbar duele mucho. Bueno, sí soy quejica, pero duele igual. Recuerdo decir que se me iba la vida, la vena dramática que me sale a veces. 

Pero recordáis que la mudanza la dejamos a medias porque me quedé como la Duquesa de Alba. Pues dos días de reposo después cogí madre, hermana y perro de hermana y nos fuimos a vaciar el resto de la casa. Bueno, de tres días, dos lo pasamos en la playa y uno limpiando, pero es que tenía que chantajearlas de alguna manera. Me he mudado nueve veces y ya me cuesta engañarlas ...

Domingo por la tarde. Casa de madre. Mudanza terminada y espalda casi recuperada. Y de pronto noto un ligero escozor en la garganta que no me gusta un pelo. Y que crece según pasan las horas. Lunes, médico diagnóstica faringitis, que no hable y me cuide la garganta. Toma ya. A mi, que no hable. Miércoles suena teléfono de marido, que no firme más la cartilla del paro que empieza a trabajar. Jueves búsqueda de piso y viernes encontramos el tesoro. De verdad, la semana más emocionante de mi vida y estoy casi muda. Y cuando hablo parezco Sabina. Por supuesto no me callo y a este paso la ronquera se me va a quedar crónica.

Así que en cuestión de diez días ya veis, vida nueva, con todo los cambios que conlleva. Lo bueno y lo malo, porque si no lo sabéis tengo mi anterior vida repartida entre un trastero y la casa de la que me dio la vida (y últimamente, la pensión completa) y todo hay que llevarlo a la casa nueva. Será la décima vez que me mueva de un lado a otro y me voy a dar el gusto de que lo hagan unos profesionales, que a mi ya me tocará limpiar y colocar. Espero no moverme en un tiempo, pero a Clarita le va la marcha y desde lejos, le viene el olor a mar ...

Portaos bien, compartid la entrada de Clara que llegue a más gente y el fin de semana os cuento cositas que os van a gustar.

Clara Como La Vida Misma



8 de mayo de 2014

Clara creando confusiones peligrosas

Madredemividaydelamorhermoso ... si hace 3 días que me sentaba a escribir la entrada del día del libro y ahora veo que es del mes pasado y ¡¡qué han pasado más de 2 semanas!! Luego me quejo amargamente de que nadie me descubre para escribir como reputada y reconocida bloguera en revistas de prestigio. Claro, si el que tiene que descubrirme cuando se pase por aquí pensará que soy una inconstante y que no tengo el suficiente compromiso para escribir con cierta regularidad ... señor cazatalentos, no es que sea una inconstante, es que tengo mucho trabajo pero yo le prometo que si me contrata le tengo yo una entrada calentita todas las semanas, de verdad de la buena.

Y no será porque no tenga temas ni material con el que escribir. Llevo muchos meses para contaros algo que me pasó en un tanatorio y que resultó muy divertido. Sí, habéis leído bien, tanatorio y divertido en la misma frase. Bueno, divertido cuando lo cuento, en el momento no tanto. Son cosas que solo me pasan a mi, o a mi padre. Y en este caso, pues nos pasó a los dos, aunque el clímax de la aventura me lo comí yo solita. 

Os sitúo. Tanatorio, pleno mes de julio. Un calor horrible. Y llega esa noticia que no te quieres creer pero que irremediablemente te lleva a estar cerca de los tuyos. Me quedo con mi abuela haciéndole compañía mientras que mi padre se vuelve al trabajo. Y aquí hago un inciso para explicar un detalle imprescindible para entender la aventura. Mi padre tiene un nombre especial, muy especial y muy... diferente. Digamos que mis abuelos estuvieron inspirados ese día y le pusieron el mismo nombre que tenía su padrino, que me dice el patriarca que eso era muy común por aquella época. Pongamos que mi padre se llama Ulises, porque no quiero desvelar su verdadero nombre, que luego las fans se revolucionan y me lo acosan. Ulises mola, igual que su nombre real. Algo así, diferente, con personalidad, de esos nombres que solo tiene él, su padrino y un alumno mío en esta nueva universidad que cada vez que lo llamo me hace una gracia ... porque parece que estoy llamando a mi padre y es un chico de 20 años con pendiente y coletilla ... bueno, que me voy del tema: Mi padre se llama Ulises por su padrino y nos volvemos al tanatorio con mi abuela y 50 grados a la sombra. 

La siguiente fase de la aventura es que llega el hermano mayor de mi padre desaforaíto, que es una palabra que quiere decir que venía algo alterado, porque ha leído en las pantallas que se ha muerto Ulises García. Y yo que desconocía el origen del Ulises que me dio la vida, digo, ah, pues pobre hombre, pero claro en un tanatorio pues es lo más habitual que te pase si miras las pantallas ... Que no Clarita, que es el padrino de tu padre, que fíjate como es la vida que nosotros estamos aquí por otro familiar y nos encontramos con esto. Mi abuela que es una señora de lo más cumplida y educada que se acerca a ver a la viuda del Ulises original y se queda allí un ratito con ella. Pero como el desaforaíto seguía con el impacto de haber descubierto la noticia insitu y vino a contármelo 10 veces pues me sentí en la obligación de representar a mi padre de alguna manera, y mostrarle los respetos a la viuda, que yo como mi abuela a veces soy muy educada y cumplida (ella siempre, yo solo a veces). Lo que no sabía yo es que los hechos se iban a desarrollar así. 

Otra punta del tanatorio, mismo calor, menos gente en la sala. Entro acompañada del relaciones públicas de la familia, yo toda comedida y él todo emocionado, y no se le ocurre otra cosa más que decir:  

- ¡Ha venido la hija de Ulises!¡Esta es la hija de Ulises!

Y se hace el silencio absoluto. Y todo el mundo se queda blanco. Y yo me doy cuenta de que algún detalle se nos ha pasado. Ahora es cuando toca explicar que la viuda tenía alzheimer y no sabía dónde estaba, que las sobrinas no conocían la existencia de mi padre, y que a mi abuela no le dio tiempo de reaccionar. A estas alturas ya os habéis dado cuenta de que todo el mundo pensó que yo era la hija del Ulises de cuerpo presente. Y si no os habíais dado cuenta, pues ya os lo digo yo. Un señor de ochentaypico años con una hija treinteañera que se presenta allí a por su parte de la herencia ... de novela mexicana ...

Tras los 10 segundos más largos de mi vida, su sobrina logra preguntar con un hilo de voz: "¿Cómo la hija de Uliseeeees?" Con mucho énfasis en la e, y con tono como de haberse tragado un pollo. Es que imaginaros el panorama. Y yo, que a veces soy un poco pava, sin pollo pero con otro hilo de voz, le digo: "La hija de Ulises, pero del ahijado de Ulises, no de este, de otro ...". 

Entonces les volvió a todos el color a la cara y mi abuela explicó la historia de porqué su hijo se llamaba como el difunto. Y todos rieron aliviados porque era una confusión. Y porque no me llevaba la herencia. Y yo respiré sin hiperventilar. Hubiera sido mejor explicarlo todo antes de que nadie irrumpiera diciendo que había llegado la hija de fulano difunto, pero claro, no hubiera sido tan divertido, ni una historia propia de Clarita y su padre, que se podía haber llamado Juan, pero le tocó llamarse como mi alumno, el que tiene coletilla y pendiente ...

Más aventuras próximamente en Clara Como La Vida Misma

Esta entrada se la dedico a la que ese día perdió a su compañero de vida. Porque ella es el mejor ejemplo de que incluso en los peores escenarios tiene que haber sitio para la risa. Porque es la persona más positiva y fuerte que conozco y porque la quiero muchísimo y no se lo digo las veces que debería. 


23 de abril de 2014

Clara devoradora de libros

Mis padres me enseñaron a leer antes de empezar el colegio porque decían que resultaba un coñazo estar siempre contestando a la pregunta: ¿papá/mamá qué pone ahí? Ya véis, yo no era una niña de porqués, era una niña que obligaba a mis padres a leerme carteles y vallas publicitarias cuando salíamos a la calle. Mi primer año en el colegio, mientras mis compañeros aprendían la m con la a, yo leía libros del Barco de Vapor ¿los recordáis? eran los mejores libros del mundo mundial. Recuerdo un día que mi padre me regaló uno de ellos al llegar del trabajo. Se llamaba "El Huracán Machacapalabras" y todavía lo conservo. Me lo leí ese mismo día mientras mi madre veía la novela. Que aquí hago un inciso, que mi madre no es de novela (que como lo lea se va a enfadar), pero cuando el boom de Cristal se enganchó y se la tragó enterita (y no lo niegues mamá que yo me acuerdo). Y lo recuerdo muy bien, porque me dejó toda la siesta a mi aire. Que veáis que también he sido una niña muy aferrada a los detalles. Estábamos en la hora de la siesta, con Cristal de fondo. Y yo leyendo mi libro. Me lo acabé, de un tirón, no descansé ni para beber agua. A mi favor debo decir que era muy cortito. Pero cuando mis padres se enteraron, en vez de felicitarme por ser una niña superdotada en la lectura, se cogieron un mosqueo del quince. Y me dijeron que ya no me comprarían más libros porque no me duraban nada y tenía que aprender a dosificarlos. Para que veáis los esfuerzos que he tenido que hacer, menos mal que no me ha quedado trauma, pero porque también he sido una niña muy estable. Los libros juveniles se acabaron ese mismo día, sólo los recibiría en cumpleaños y reyes, pero el resto de los 363 días del año, tenía que seguir leyendo.

Entonces no tuve más remedio que acudir a la biblioteca inmensa y de lo más variopinta de mi madre, y así, con poco más de diez años, leí por primera vez la Casa de los Espíritus (dos veces seguidas). Luego llegó Flores en el Ático, Cañas y Barro y Los Santos Inocentes (que por cierto, también me lo leí de un tirón un sábado campero). Todo un poco truculento, pero como era una niña estable (que ya lo he dicho) y mis padres no se coscaban de mis robos de libros, no hemos tenido que lamentar consecuencias, más allá de un gusto por la tragedia que todavía controlo. Con trece años cayó en mis manos Cien Años de Soledad. No es lectura para una niña, pero es que yo me lo merendaba todo. Recuerdo haberlo disfrutado como pocos, pero también recuerdo llorar mucho al final. No porque me diera pena como acaba. Lloraba porque se había terminado la lectura, porque no podría volver a imaginar a los personajes, sus caras, sus voces, ni tampoco los escenarios, ni los olores y luces que componían la historia (sí, toda esa vida interior tengo cuando leo). Lloraba mucho porque tenía que despedirme de ellos, y aunque volviéramos a reencontrarnos, yo sabía que nunca sería como la primera vez.

Fue la primera vez que me pasó, pero ese llanto de despedida, desde entonces me ha acompañado en muchas lecturas, y siempre que leo un buen libro, no puedo evitar una lágrima al despedirnos. A lo largo de estos años han pasado por mis manos obras de todo tipo. Durante un tiempo solo leía un libro y no lo dejaba hasta acabarlo, por malo que fuera. Siempre tenía la esperanza de que podría mejorar. Con el tiempo he aprendido que algunos nunca mejoran y a veces hay que abandonar. También he aprendido a compaginar lecturas y leer varios libros a la vez, dependiendo de mi estado de ánimo. 

Mis padres me dicen que tengo mucha imaginación. Mi hermana, que vaya vida interior que me monto. Mis profesores siempre alabaron mi expresión escrita y que no cometía ninguna falta de ortografía. Mis amigos me dicen que soy muy divertida contando historias. Mi marido, que transmito siempre justo lo que quiero decir, y no otra cosa. Y vosotros, todos los que leéis el blog, que os encanta Clara. Pues que sepáis que cada una de esas cosas, vienen todas del mismo sitio. De la niña repelente que todo lo quería saber y que descubrió en los libros a sus mejores aliados, compañeros y amigos. Que aprendió a leer antes que nadie y que duerme con un libro en la mesilla hasta cuando va de camping. Que tiene un revistero en el cuarto de baño y que ha sucumbido a los tiempos modernos y al libro electrónico pero que disfruta de lo lindo manoseando las páginas de un buen libro en papel. Que cree que todos los días, deberían ser el día del libro.

Y otra cosa quiero decir, para que ya se os caiga el mito del todo. He leído los libros de Jorge Javier Vázquez, Belén Esteban y David Rocasolano. Los dos últimos son infumables, pero el primero me encantó y no me avergüenzo ni un ápice. Porque también he leído El Quijote y La Celestina, y no porque ningún profesor de literatura me lo mandara, sino porque me apetecía hacerlo. Con esto quiero decir, que lo importante es alimentarse leyendo, abrir la mente, explorar otros mundos, viajar a lugares inventados e imaginar personas que nunca existieron. Y que si en ese proceso de alimentación, entre solomillo y solomillo, te apetece una hamburguesa, pues te la comes sin dar explicaciones a nadie. Que es lo que hago yo. Como dice la enganchada a Cristal: tú hija, haciendo siempre, lo que te da la gana ...

Feliz día del libro. Clara Como La Vida Misma.

28 de febrero de 2014

Receta de cupcakes de fresas naturales con crema de queso y fresas

Vamos con la siguiente receta. Esta vez dulce, que estoy de antojo. La primera vez que me dio por hacer cupcakes estaba a punto de cumplir 30 años y necesitaba algo impresionante para culminar tal celebración. Estaba sin trabajo, volvía a vivir con mi madre y buscaba cosas diferentes para llenar esa etapa tan imprevista y emocionante. Encontré el blog de Alma Obregón y su receta de cupcakes de zanahoria y me obsesioné con hacerlos y, claro está, comerlos. Hasta que no hice mi primera hornada no descansé. Y desde entonces ha pasado un año en el que he probado muchas recetas, he llenado un armario con aperos de cocina y repostería y he horneado cientos de cupcakes buscando diferentes combinaciones de sabores y texturas.

Me pirran los cupcakes. Sobre todo los que llevan fruta. Y los de chocolate. Y los de fruta y chocolate ya ni os cuento. Pero me pasa algo curioso con ellos. Que jamás he probado ninguno. Ninguno que no sea mío, claro está. Así que no puedo saber si saben a cupcake o no. Lo que sí os puedo decir que siempre que los hago son un éxito absoluto y que a la vista, son monísimos. Sobre todo desde que he aprendido a usar la manga pastelera y mi boquilla de estrella abierta. Vamos con una de las últimas recetas, de las del 31 cumpleaños de Clara.

CUPCAKES DE FRESA CON FROSTING DE QUESO Y FRESA.
Lo primero es encender el horno (160º-180º) arriba y abajo y preparar la bandeja con los papeles para los cupcakes. Despejamos la encimera de la cocina y localizamos todos los ingredientes: mantequilla sin sal a temperatura ambiente, azúcar blanco, huevos, harina, levadura, leche, extracto de vainilla y fresas naturales. Para el frosting: mantequilla sin sal a temperatura ambiente, azúcar glass, queso crema tipo philadelphia y mermelada de fresa.

Batimos 55 gramos de mantequilla con 110 gramos de azúcar. Se puede hacer a mano, pero tiene que quedar esponjoso y bien integrado, podéis sacar músculo intentándolo. Yo utilizo mi megabatidora repostera, pero con las varillas de la batidora normal también sale. Una vez que esté bien batido, añadimos 2 huevos, uno a uno y seguimos batiendo hasta que esté bien esponjoso y tenga volumen. Es importante que no añadas el segundo huevo hasta que el primero esté integrado. Por qué es esto así, no tengo ni la más remota idea, pero todos los expertos así lo indican, y no voy a ser yo quién los contradiga. Algún día probaré a echar los dos huevos de golpe y que sea lo que dios quiera …

En otro bol tamizamos 100 gramos de harina normal y una cucharadita de levadura. Tamizar=echar en un colador la harina y dar golpecitos para que caiga bien lisa y sin  grumos. Una vez que lo tenemos, echamos la mitad de la harina en la mezcla anterior y ¡ojo! que esto sí lo he probado, es importante que este paso lo hagáis a mano, sin usar la batidora. El truco es integrar la harina en la masa húmeda poco a poco. Si usas la batidora corres el riesgo de sobrebatir la harina y luego los cupcakes se quedan muy duros.

Pues eso, habéis añadido la mitad de la harina y ahora toca echar 60 ml de leche semidesnatada en la que previamente hemos disuelto una cucharadita de extracto de vainilla (yo uso el de la marca Vahiné, no sé si es el mejor, pero se encuentra bien en cualquier supermercado y la relación calidad-precio es buena). Después de la leche incorporamos el resto de la harina. Por último, el toque final, un puñado de fresas naturales cortadas en trocitos muy pequeños. Mezclamos y listo, tenemos la masa.

Yo sigo las instrucciones de las expertas y uso una cuchara de hacer bolas de helado para llenar las cápsulas, pero con una cuchara sopera también puede hacerse. Llenas las cápsulas un poquito más de la mitad y al horno. El horno de mi madre es de crematorio, así que en 15 minutos están listos. Si el tuyo es un horno normal déjalos unos 20 minutos, abre cuando los veas doraditos y pincha con un palito (yo uso de brocheta). Cuando el palito salga limpio, es que están hechos. Sacas la bandeja, los dejas reposar 3-4 minutos y luego los colocas en una rejilla que no apoye en la encimera. En el Corte Inglés y tiendas especializadas las venden hipermegaprácticas. Pero como a mí me escuece gastarme 20 euros en una cosa que no vale para nada más que para enfriar cupcakes, os digo mi truco: pongo 4 vasos de la misma altura, apoyo la rejilla del horno que no he usado para hornear y la uso para enfriar los cupcakes. Y ya me he ahorrado dinero y hueco de un cacharro de cocina, que en una cocina compartida es algo con mucho valor.

Mientras que enfrían los cupcakes lavo la batidora (esta es la parte que menos me gusta) y la pongo en marcha con 100 gramos de mantequilla sin sal (temperatura ambiente) y 75 gramos de azúcar glas tamizada, hasta que se haya puesto la mezcla blanca y con mucho volumen. Tiene que quedar con textura de helado y si la pruebas no debe saber nada a mantequilla. Yo esto solo lo he conseguido con mi batidora después de 5 minutos batiendo a velocidad media-alta. Con la de toda la vida, la de hacer gazpacho, lo estuve intentando pero la mezcla sabía mucho a mantequilla y no me gustaba. Durante un tiempo estuve traumatizada porque pensé que el buttercream era eso y no entendía como a la gente podía gustarle. Es que no tenía la potencia suficiente; para el gazpacho si, para el buttercream se ve que no.

Cuando ya tengo mi mantequilla-helado le echo 150 gramos de queso crema y bato hasta que está todo integrado. Puedes probar a hacer las combinaciones de mantequilla-azúcar-queso que prefieras. Confieso que a veces lo hago a ojo o con la cantidad que tengo en la nevera y nunca me ha quedado mal. Toque final, un buen par de cucharadas grandes de mermelada de fresa y terminas de batir.

Y en este paso, pues te marcas una decoración cuki con la manga pastelera y una boquilla de forma de rosa, o le echas un buen pegotón de frosting de queso y fresa al cupcake y le das forma con la espátula. Queda más rústico pero ensucias menos. Cualquiera de las dos opciones es válida. A mí me encantan. A mi madre, ni te cuento.

Si los haces recuerda dejarme un comentario o una foto y contadme qué tal han salido. Y si te has atrevido a echar los dos huevos de golpe avísanos de los efectos devastadores que puede tener …

Clara (Cocinera) Como La Vida Misma

27 de febrero de 2014

Clara ausente, la historia de mi vida.

La historia de mi vida se resume en coger algo con mucha fuerza, darle vida y en un plazo corto de tiempo dejar que se muera. Las circunstancias para ello son diversas: unas veces me canso, otras me da la pereza, otras me deja de gustar ... Y a veces (reconozco que son menos las ocasiones) motivos que no puedo controlar me sacan de mi dinámica y no encuentro la manera de volver a entrar en ella. Todo este rollaco filosófico para justificar mi ausencia de dos semanas. Que muchos diréis: total, si nos tienes más que acostumbrados, no nos eches charlas y cuéntanos algo más interesante. Recibido. Os cuento algo. Decidid vosotros lo interesante qué es. 

Me encontraba yo en plena promoción de Clara, creando expectación con sorpresas varias, recibiendo a la vez ánimos e ideas para seguir escribiendo, cuando ocurrió un cataclismo. Y con cataclismo no me refiero a catástrofe. Me refiero a algo que gira tu vida 180 grados y te coloca en otro sitio en menos de 24 horas. Recibí un correo proponiéndome hacer una sustitución de baja por maternidad (la segunda en menos de un año, bendita natalidad) con incorporación inmediata, acepté, mandé documentación y en menos de 4 días ya había firmado el contrato, empezado las clases y estaba buscando casa. Sí, casa. Ah, es que no os he dicho que mi nueva Universidad está lejos de la anterior, la de siempre; muy al sur, y muy cerquita de la playa. No os doy más detalles que luego los fans se me esquizofrenan y pasa lo que pasa ...

La búsqueda de casa prometo contarla en post aparte porque se merece que os de todos los detalles posibles. Ahora ya tengo una casa en condiciones, y con 3 viajes más que demos cargados como gitanos, creo que quedará como un agradable hogar. Y un par de visitas a Ikea, que no hay casa de Clara que no tenga el toque sueco-moderno.

Y ya está. Buscar casa, organizar el traslado, preparar las dos asignaturas que imparto, mentalizarme de que me tengo que enfrentar a más de cien alumnos por clase, ubicarme en el campus (me he perdido ya 3 veces) hacer maletas y pedirle a mi madre tuppers y comida casera han sido las cosas que he hecho durante las dos últimas semanas. Y pensar que un día estaba sentada en mi casa enredando con el ordenador y que un mail cambiaría mi vida tanto en tan poco tiempo. Sobra decir que estoy encantada con el cambio. Que me encanta mi casa, mi trabajo, mis clases, mis alumnos, mi nueva universidad y mi nueva ciudad (tiene Ikea y playa, es perfecta). Que la felicidad completa vendrá cuando logre sacar un huequito para Clara más a menudo. Hoy lo he conseguido. Mañana más.

Clara Como La Vida Misma




13 de febrero de 2014

Receta de solomillo a la mostaza

Lo prometido es deuda. Todo este tiempo de retraso he estado dándole vueltas a qué receta elegir para inaugurar la sección, y tenía sentido que fuera una receta dulce, fruto de la catarsis repostera que me ha dado últimamente. Pero también es verdad que las dulces (aún) no son propias y ando probando de un sitio y de otro. Mi receta de inauguración es de una amiga que la vió en internet y la tuneó. Y me lo contó y yo la tuneé también, con lo que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Yo la he probado en varias versiones hasta dar con la definitiva y os aseguro que todos y cada uno de los comensales que la han probado, han repetido. Así que  vamos al lío. Qué necesitamos:

- 1 solomillo de cerdo.
- 1 paquetito de jamón serrano en taquitos (de esos que venden de dos en dos, pues uno de ellos).
- Un puñado de dátiles.
- Un paquete de bacon ahumado en lonchas.
- Mostaza a la miel (a mi me pirra la de Heinz, pero podéis usar la que más os guste). 
- Un chorro de aceite de oliva.

1) Cogéis el solomillo y lo ponéis encima de una tabla de cortar. Con un cuchillo afilado lo abrís tipo libro. Y aquí tuve yo mi primera crisis repostera, a ver qué narices es tipo libro. Madre al teléfono explicó que era cortarlo a la mitad a lo largo sin llegar al final, para luego poderlo cerrar. Sigo sin entender la similitud con el libro, pero bueno. Lo abrís así y le hacéis unos pequeños cortes en zig zag por dentro de la carne porque a continuación vais a pintarlo con mostaza, y así se va a impregnar mejor. Cogéis un pincelito y extendéis la mostaza por dentro del solomillo, sin que rebose mucho. 

2) A continuación, y eso es al gusto, picáis los dátiles, los mezcláis con el jamón en tiras y lo extendéis por dentro del solomillo, únicamente en la cara de abajo. La cantidad depende de lo que más os guste, pero es importante que no sea tanta como para que luego no pueda cerrarse nuestro libro-solomillo. Si os gusta más el jamón, pues más jamón. Si os gusta más el dátil, pues más dátil. Yo suelo hacerlo mitad y mitad y generosa. 

3) Cerráis el solomillo con el relleno dentro y ahora viene el paso que requiere más habilidad, pero si yo he sido capaz de hacerlo, seguro que vosotros no tenéis problemas. Hay que envolver el solomillo con las tiras de bacon, y que quede bien tapado. Cogéis una loncha, lo envolvéis y lo sujetáis con un palillo, así hasta que esté todo tapado y no se vea nada de carne debajo. A continuación lo colocáis en una fuente  y pintáis todo el bacon con el pincel de la mostaza, todo lo generosos que os apetezca. Por último, un chorrito de aceite de oliva y al horno. 

4) Primer patinazo de Clara Cocinera. No sé cuánto tiempo tiene que estar en el horno, porque dónde yo lo hacía era un horno como de la II Guerra Mundial y tardaba días en calentar. Pero más o menos calculo que a unos 180 grados unos 20-25 minutos. No lo pongáis muy pegado arriba que el bacon se quema. Cuándo veáis que el bacon está tostadito y ha soltado grasilla, pues ya está listo. A mi me gusta con la carne jugosa y poco hecha, si lo queréis más cocinado, pues más tiempo. Este paso es sorpresa, pero no tengáis miedo porque se ve perfectamente cuándo está listo, es cuestión de estar pendiente. 

Se saca, se corta en rodajas y se sorprende a los comensales. Receta facilita y resultona dónde las haya. Si lo hacéis porfirporfiporfi contadme qué tal os ha ido. Queda oficialmente inaugurada Clara Cocinera.

Clara Como La Vida Misma.

11 de febrero de 2014

Abrimos sección de quejas y halagos: Conecta con Clara

Madredemividaydelamorhermoso es lo que me sale cuando veo las estadísticas del blog. Que os digo que tengo sorpresas, le doy a esto un poco de vidilla y no veas como sube, ¡cómo la espuma! Y yo sin poder apenas dedicarle tiempo, pero es que llevo una semana un poco movida con cosas atrasadas, trabajos importantes y compras varias. Y estamos a martes, no digo más. Sé que tenía pendiente la primera receta de la nueva sección Clara Cocinera, pero que sería de mí sin haceros esperar, sin poneros el caramelo en los labios y largarme sin dar noticias, sin llegar tarde a algún sitio ...

Pues eso, que sigue sin darme tiempo poneros la receta en condiciones. La sección va a pasar a llamarse Clara Cocinera Fantasma. O Clara Cocinera sin recetas. Lo que más os guste. Pero para que no os quejéis tanto (o al revés, sí lo hagáis) os abro otra sección nueva ya lista, Conecta con Clara. Me tenéis en facebook, en twitter y en esa herramienta que adoro y que no se cómo he vivido sin ella hasta ahora que es Bloglovin (un día de estos, prometo contaros qué es). Pero por si os parece poco y aún así tenéis que contarme algo por mail (previa lectura de instrucciones de uso) podéis hacerlo fácilmente. Solo tenéis que pinchar en la Clarita pensativa y ¡¡voilà!! (siempre me ha encantado esta expresión) se os abrirá vuestro correo electrónico y ya está, podéis mandarme lo que os apetezca, que yo prometo contestar. Lo que no sé es cuándo. 

Feliz tarde. Me voy a yoga. En ayunas, por supuesto. 

Clara Como La Vida Misma

9 de febrero de 2014

Segunda sorpresa desvelada: Nuevas secciones del blog

La cara de Clara se ha convertido en la segunda historia más leída del blog, lo que confirma mi poder para crear expectación. Tengo una amiga que lleva sufriendo desde la semana pasada con la sorpresa, y como soy única para guardar secretos pues no le he dicho nada, ni una pista, ni un detalle. Ya no os hago sufrir más, desvelamos la segunda sorpresa, que en realidad son dos: las nuevas secciones del blog. 

La primera no tiene mucha ciencia, y es la sección de Clara Mexicana, en la que aparecen todas las aventuras que vivió Clarita en el país de los tamales y el tequila. Si recordáis, el viaje a México supuso una de las tantas vueltas a la blogosfera y para mi gusto (aunque no soy objetiva, todo hay que decirlo) algunas de las historias más divertidas que he contado en este largo tiempo. Me parecía interesante tenerlas todas juntitas en alguna parte, y de paso comprobáis todas las posibilidades que tiene el logo de la nueva imagen (me encanta). Son historias antiguas que ya habéis leído pero que seguro que os vuelven a sacar alguna sonrisa. Y quién sabe si pronto, podremos ampliar la sección.

La segunda tiene algo más de novedad. Y viene al hilo de la vena repostera-cocinera que me ha surgido en el último año: es Clara Cocinera. Para mi, los libros de recetas han quedado obsoletos y si usas google para buscar alguna receta o truco te van a salir millones de resultados. Hay blogs de cocina buenísimos de personas anónimas que nada tienen que envidiarle a cocineros con estrellas michelín. Yo tengo algunos de obligatorio paso que ya os iré enseñando, y a los que recurro para hacer mis experimentos culinarios. 

¿Y si hay tanta oferta en internet, qué se cree Clara?¿que va a convertirse en cocinera reputada a través del blog?¿que de aquí va a transportase a masterchef y a montar un restaurante? Pues no. O al menos no inmediatamente (sigue con la perra del libro y de ahí no la sacas). Pero cuando pongo en prácticas todas esas recetas siempre echo de menos que sean algo más fáciles y que te cuenten truquitos como que no debes meter las manos en la masa antes de engrasar el molde porque luego vas a estar tan pegajosa que lo vas a quedar todo echo un asco. Cosas obvias, como la vida misma, pero en las que no caes hasta que no estás empantanada en la cocina. 

Resumiendo, que esto se alarga y se me despistan los lectores: una sección de recetas propias y ajenas, con mis blogs de cabecera, mis trucos infalibles y alguna sorpresita que irá surgiendo. Acepto colaboraciones, no digo más. Me apetecía mucho compartir mis avances culinarios con mis lectores, a ver qué tal sale el invento. Mañana a primera hora, la primera receta de la sección. Vamos a probar una de las propias.

Y la tercera sorpresa ... pues con el éxito que he tenido con las dos primeras, creo que voy a haceros sufrir algunos días más ...

Clara Como La Vida Misma


8 de febrero de 2014

Primera sorpresa desvelada: le ponemos cara a Clara

Bueno, pues ya está. No me he podido aguantar hasta mañana. Y eso que lo he intentando. De verdad. Pero tenía una cosa que me quemaba por dentro y tenía que salir y 24 horas antes de lo previsto, aquí la tenéis. No hace falta deciros nada, antes incluso de leer el título de esta entrada, ya habréis descubierto lo que es ...

¡¡¡¡¡LE HEMOS PUESTO CARA A CLARA!!!!!

Y yo estoy total y absolutamente enamorada de ella. Me encanta. Llevo una semana soñando con ella. Pensando a todas horas en el momento en el que lo compartiría con vosotros. En los cambios del blog. En las secciones nuevas. En el rediseño de la imagen. En la página del facebook. En lo guapa y vital que es mi Clarita. Lo dicho, me encanta. 

Tengo que darle las gracias al creador gráfico de Clara, que de manera voluntaria y totalmente desinteresada se ha prestado a darle forma y ha diseñado toda una identidad visual corporativa para nosotras. Sin perder ni un ápice de profesionalidad y rapidez en los cambios. Atendiendo con paciencia mis peticiones, aunque reconozco que apenas he tocado el diseño inicial porque ya os he dicho que me encanta ¿no os lo he dicho? pues eso, que me pirra mi Clarita.

Desde que retomé el blog vengo dándole vueltas a las formas en las que podía darle el impulso que necesitaba; tengo que reconocer que este (gran) paso ha sido fundamental para poner en marcha un engranaje con un montón de ideas para crecer y llegar a más gente. Que la vida está muy mala y yo sigo con la esperanza de salir de aquí con un libro debajo del brazo. 

Lo más genial es que, aunque alguna vez había manifestado la idea de darle forma gráfica a Clara, esta iniciativa ha surgido de su diseñador y para mi ha sido toda una sorpresa encontrarme con este regalo que entraba en mi vida y en mi mente hace apenas una semana. Creo que ha sabido plasmar la energía y vitalidad  de Clarita. Sin ideas ni peticiones previas. Cómo la ve él. Y eso es lo mejor. Gracias, de todo corazón. Es el mejor regalo que podías hacernos a las dos.

No me enrollo más que tengo que seguir preparando las sorpresas que Clara. Recordad que os avisé. Hay tres. Esta es solo la primera. Eso sí, es la mejor.


6 de febrero de 2014

Consejos para una clase de yoga

Vaya tardecita que se ha quedado. Como para salir a la calle. A mi, las tardes como esta me da por meterme en el brasero, ponerme la tele de fondo y dedicarme a mis labores. Las que toquen ese día. Pero en casa, que fuera es el mismísimo averno (esta es una expresión que le escuché una vez a mi cuñado y me pirra, siempre que puedo, la uso). Pues eso, el averno fuera y yo en el brasero haciendo cositas, que además tengo una larga lista de tareas pendientes. Pero tengo que darme prisa porque en un par de horas me voy a yoga. Sí, no me miréis así, he dicho a yoga. Dos veces por semana, durante hora y media, me meto en una habitación con un puñado de mujeres de todos los pelajes y entrego mi cuerpo y mi mente a tan genial disciplina. La verdad es que yo, que soy antideporte, le he cogido gusto a esto del yoga, y es que la mitad de la clase es tumbada en el suelo, y la otra mitad, pues seamos sinceras, tampoco sudas mucho. O sea que es deporte, pero no cansa. Y viene estupendamente para estar más ágil, más elástica, más centrada ...

Tampoco ha sido así todo el tiempo. Al principio sufría bastante. Lo que pasa es que ya me he resignado a que hay algunas partes de mi cuerpo que jamás se tocarán con otras, y una vez asumido eso, la presión desaparece. También he aprendido algunos truquitos. Uno de los más importantes, es ir en ayunas. O sea, que la tarde de yoga no se merienda, porque podemos tener ... digamos ... momentos tensos. La última vez que se me ocurrió meterme un tazón de cereales antes de la clase (pensando, ilusa de mi, que los cereales bajarían en una hora) me dio lumbago y estuve dos días sin poder moverme. ¿Y cómo metemos en la misma ecuación chocokrispis + yoga = lumbago? Pues yo os explico:

Llegas a yoga, empiezas el precalentamiento. Te vas moviendo y vas notando ruidos raros en tu cuerpo. Te mueves más. Suena peor. Intuyes que son gases y prevees que te van a dar problemas. Termina el precalentamiento. Te tumbas. Los gases campan por tu cuerpo a sus anchas y quieren (obviamente) salir. Tú aprietas para que se queden dentro, que no es plan de desahogarte en plena función. La profesora comienza a dar indicaciones. Es muy importante que para los ejercicios siguientes tengamos el abdomen bien colocado y bien duro. Como lo coloques, te pees. Así de claro (llevo un rato intentando encontrar una manera elegante y fina de decirlo, pero es que no la encuentro). O aprietas una cosa para levantar las piernas, o aprietas otras para no dar el espectáculo. Y claro, eliges no dar el espectáculo y levantas las piernas a tu aire.

Y así, 35 movimientos más en los que "chicas es MUY IMPORTANTE que la pelvis esté en su sitio y apretéis bien para no HACEROS DAÑO". Claro. Mira la lista. Y también es muy importante apretar otras zonas de tu cuerpo para que esto no se convierta en el Circo del Sol. Encima me he movido tanto que parece que mis gases se han multiplicado y tengo la sensación de que si me ponen una cuerdita me puedo ir a casa volando, como un globo. Pues eso, que no he apretado y tenido en su sitios los huesos-músculos-tendones que tenía que tener, y me ha dado un lumbago...

Fin de la tortura. Llegué a casa, me metí en la cama y así estuve los tres días siguientes hasta que se me pasó. La semana siguiente volví a clase y por supuesto no dije ni mu, pero he tenido la precaución de advertir a las nuevas de lo importante que es ir con el estómago vacío a yoga ... si no queréis daños colaterales...

Os recuerdo que tengo tres sorpresas guardadas que desvelaré al final de la semana. No una, ni dos, sino TRES cosas estupendas que tienen que ver con Clara y que quiere compartir con sus lectores. Ya queda menos para desvelar el secreto. Mientras tanto, ya sabéis: brasero, labores y nada de chocokrispis. 

Clara Como La Vida Misma.