18 de junio de 2012

En tierras mexicanas

Primeras aventuras en mexicolandia. Ya sabréis que he llegado bien, y que ya estoy medio instalada. El vuelo horrible, aunque conseguí que me sentaran en salida de emergencia, para poder estirar las piernas, los vuelos están pensados para no regalarte más espacio del que pagas, fui más larga, ¡¡PERO MÁS ESTRECHA!! Me vine con los botones laterales del volumen de la tv tatuados en la cadera. Las últimas 3 horitas no se las deseo a nadie. Eso sí, no se cayó el avión por el camino, como me temía. Venían con nosotros un cura y dos monjas, llevaba triple protección.

La familia me ha acogido como si fuera una hija más, se están portando muy bien, ya los he conocido a casi todos. La verdad es que parece que llevara toda la vida aquí, me siento muy a gusto. Hoy visitamos unas pirámides impresionantes, he subido las fotos al facebook para que las veáis. No pude subir hasta arriba del todo porque los escalones eran altos y estrechos, y la altitud no me dejaba respirar bien, casi 2000m. Bueno, por eso y porque estaba alto de cojones que diríamos en España. Me quedé a la mitad, que también es un buen cachito (papá, hicimos fotos para que quedara una prueba y veas hasta donde llegué).

Mañana me marcho a Xalapa a instalarme en mi casa, y la verdad es que estoy tan a gustito aquí que no tengo ni ganas, pero seguro que aquello es igual de bonito que esto, o más. Una cosa, la comida que vende en España como mejicana, es un fraude. No has probado un taco, hasta que no lo has comido aquí. Impresionante, no digo más.

Quiero agradeceros a todos vuestros mensajes de cariño y ánimo, el estar tan pendiente de mi y todos los consejos y buenos deseos. Hay much@s en la lista de gente a la que quiero dar las gracias, y ojalá pudiera hacerlo uno por uno, pero no me da tiempo a todo. En cuanto esté instalada en mi nueva casa, os sigo contando aventuras. ahora os dejo con una de las primeras fotos que he tomado en esta maravillosa tierra. Un abrazo a tod@s


Teotihuacán. Vistas de la Pirámide de la Luna, desde la Pirámide del Sol. Más o menos, a media altura.

11 de noviembre de 2010

Desde el otro lado

Mi cuerpo va con retraso. Exactamente dos horas delayed. Y es que la hiperactividad que experimento en estas últimas semanas me está afectando el ritmo vital. Estoy haciendo terapia de sillón mientras mi marido prepara el regalo de cuarto mesiversario. Ha decido que hoy toca menú nupcial y doy fe de que se lo está currando, porque lo he visto pasar con un montón de bolsas a la cocina (ahora mismo territorio comanche) y de lejos podía ver la bandejita de jamón y lomo, los langostinos y alguna delicatessen más. Se lo está currando tanto, que me están entrando ganas de plantarme mi traje de novia, por aquello de darle realismo a la cosa, pero me da a mi que no cuela.

Me voy del tema, yo os contaba lo del retraso. El caso es que yo me meto en la cama a la medianoche justita, y no es hasta un par de horas después cuando me vence el sueño. Por la mañana no quiero ni contaros como me despierto, con 5 horas de relax pal cuerpo ... No soy persona hasta las 9, la hora del desayuno reconstituyente, o sea, 2 horas después de que suene el despertador. Anoche, dando vueltas en la cama, pensaba: "Joder, ya podía tener el sueño de esta mañana y caer rendida, que me he levantado y casi le digo al del bar que el café, en vez de en la taza, me lo tirara a la cara a ver si me despejaba". Y lo peor es que este maldito ciclo se repite todos los días y me está agotando las neuronas.

Gracias a dios, y por el bien de mis alumnos, ellos tienen clase cuando mi reloj interno y el oficial están sincronizados. Habéis escuchado bien, mis alumnos. Porque sí señores, ya me estrené como profesora de pleno derecho en la Universidad y me paseo por los pasillos con mi botella de agua y mis notas de clase, saludo a aquellos que un día me enseñaron a mi, recojo llaves, abro aulas, enciendo proyectores, firmo partes de asistencia, y hago todas esas cosas que hacen los mayores.

Me hace mucha ilusión, y lo estoy disfrutando mucho. Es verdad que ahora lo veo con un poco más de perspectiva, y tengo que reconocer que los primeros días no fueron fáciles. Pero bueno, nadie nace sabiendo ¿no? y a base de practicar mucho, aprenderé. Porque es duro, muy duro, mucho más de lo que pensamos cuando somos alumnos, cuando no respetamos a quien tenemos delante y lo vemos como alguien que siempre estuvo ahí, que todo tiene que saberlo y que ni siente ni padece.

Ahora valoro mucho a todos los que se atrevieron a ponerse delante nuestra, una masa incontrolable de jóvenes recién horneados ávidos de aprender algunos, de pasar el tiempo otros. Admiro a los que se atrevieron a enseñarnos, y admiro mucho más a aquellos que lo consiguieron. Qué difícil es, no sabéis el mérito que tienen.

El otro día mandaba a callar a dos chicas. No sabía lo que desconcentraba un murmullo hasta que no lo he sufrido en mis propias carnes. Intentaba recordar todo el temario sin mirar la chuleta, decirlo de manera que se entendiera, relacionar conceptos, hablar claro, no olvidarme pasar la diapositiva y controlar al resto de la clase. Ahm, y no olvidarme de respirar y esas cosas básicas de la vida. Y cuando era la tercera vez que les ordenaba silencio, me fijé dónde estaban sentadas. Tercera fila empezando por delante, derecha, tercer y cuarto asiento. ¿Te suena amiga? El mismo sitio desde el que tú y yo, hace poco menos que una década nos contábamos nuestras vidas, el plan del fin de semana y disertaciones varias que creíamos cuestión de estado.

No saben que yo ya he pasado por allí, que no hace tanto tiempo era una de ellos, y que cuento con la ventaja de haber vivido en las mismas aulas, la misma gente, solo que en momentos diferentes. Me gusta dar clase. Me gustan los alumnos, y me gustaría poder enseñarles y aconsejarles bien. Lo que les depara esta profesión que han elegido, qué se van a encontrar por el camino. Aquello que realmente aprovecharán de verdad, lo que pueden guardar en un cajón. Dónde encontrarán los fracasos en su viaje y dónde tienen que buscar los éxitos. Pero se que no me harán caso, como nosotras no lo hicimos a quienes lo intentaron en su día. De todas maneras, espero poder seguir intentándolo mucho tiempo. Como diría mi compañera de clase: "Amiga, definitivamente te has pasado al otro lado". Lo hice, sí. Me encanta. Y que dure muchos años.

27 de octubre de 2010

Pulpo frito

Estamos locos. Eso es lo que he pensado esta mañana leyendo la prensa on line. No ha habido medio que no se haya hecho eco de la muerte del pulpo Paul. Y para los que no sepáis quién es el que han llamado cefalópodo más famoso de todos los tiempos, resulta que a algún iluminado se le ocurrió que un pulpo en un acuario podía predecir los resultados del mundial... y acertar, que es lo peor. Que la gente está totalmente convencida de que un bicho de alta mar era adivino. Pero es que mientras comía he visto que la tendencia a incluir en titulares la necrológica, se repetía en todas las cadenas. Sara Carbonero ha dado la noticia totalmente de luto...

Locos, repito que estamos locos. Pero es que ver a la ex-Ministra de Medio Ambiente dedicando unos minutos a hablar del tema ya me ha terminado de cabrear del todo. Entiendo que la gente necesite noticias frescas, distendidas, pero llegar a esta cobertura mediática, a creer a pies juntillas en la bola de cristal de un pulpo y hacerlo hijo predilecto de un pueblo de Orense... El pulpo Paul tiene su propia entrada en la wikipedia y ha inspirado una película. Se estima que el pulpo mediático ha generado más de 4 millones de euros en publicidad. Un pulpo. Pensarlo. En serio. Un P-U-L-P-O.

Yo no puedo cuanto menos llevarme las manos a la cabeza. Y no porque me considere menos frívola o más interesante que el resto de los mortales. No puedo hacerlo mientras que escribo este post y tengo de fondo a Jorge Javier Vázquez. Además, siempre he sido consciente del papel de los medios de comunicación en la selección de titulares y como transforman y convierten en noticia lo que les apetece. No os engañéis, ellos dirigen nuestra atención a aquello que piensan que tendrá más interés y cuánta importancia hemos de darle. Unos lo llaman manipulación, otros le llamarán marketing, producto de la sociedad capitalista, circo mediático... buf, no voy a meterme en esos berenjenales que me pierdo.

La idea del pulpo adivino me revuelve las tripas, porque nadie la cuestiona, asumimos que es así y además, nos gusta. Un animal, que pronostica resultados deportivos, y que es seguido por millones de personas, que confían en sus predicciones, porque acierta. Y que ahora lloran su muerte. Menos mal que se ha muerto el animalito, estaba a un paso de tener su propio consultorio del tarot y una gira firmando autógrafos a sus fans. Estoy totalmente convencida de que las colas para verlos serían kilométricas. Lo que os digo, locos.

En fin, tras este desahogo mediático, voy a seguir con lo mío. Pensando en qué vamos a cenar esta noche. Tengo antojo de un plato canario, una receta exquisita que descubrimos este verano en la playa más bonita de Tenerife. Y no se porqué, pero me ha dado por ahí. Esta noche vamos a cenar pulpo frito.