11 de mayo de 2009

Independencia

Mi B. se independiza. Así, como lo oís. Hace nada estaba jugando con muñecas, y eso me ha soltado esta mañana, que en unas semanas vuela del nido. Que se me ha hecho una mujer señores, y yo sin darme cuenta.

B. y yo nos conocimos, casualidades de la vida, una fría mañana de otoño, en otra época que queda ya tan lejana que casi ni me acuerdo (seguro que ella tampoco). Entró en mi vida sin llamar, poco a poco, como solo las buenas amistades saben hacerlo, y fuimos sentando cimientos. Con el paso de los años se ha convertido en imprescindible en mi vida. Ella es mi otra hermana pequeña, la postiza, la elegida. Y a mi me encanta hacerle de hermana mayor.

Ahora me hablas de salones, cocinas, viscolatex y encimeras, casi ni te escucho cielo, no me creo que haya pasado el tiempo. Que si el papel de la pared, que si la pintura, que si la mudanza ... ¿pero de verdad? Cómo pasa el tiempo, y que envidia me das reina. Porque entras por la puerta grande a la mejor etapa de tu vida. La que será tuya, vuestra, a medida, en la que tú sola tomas las decisiones. Y de lo demás, pues no hagas caso. Porque lo que de verdad importa es con quien te levantas por la mañana, y que lo has elegido tú. Lo que de verdad importa es que eres dueña y señora. Ahora el camino lo marcas tú. Que seais muy felices, y yo pueda estar a tu lado para disfrutarlo juntas.

6 de mayo de 2009

Y el mundo ... no se paró

8.00. Últimos retoques, pelo en su sitio, ropa cómoda y dni en la mano. Tengo mis ranitas de Salamanca en el bolsillo, me acompañaron durante 4 años de carrera y hoy se merecen una oportunidad. Llaves, móvil. Respira hondo. Salimos de casa.

8.30. El examinador no mide dos metros, ni esta cubierto de pelo, ni tiene ojos y lengua de serpiente, como yo esperaba. Resulta que es un hombre totalmente normal. Me siento a su lado, tiesa como una vela, respirando hondo. En esta ocasión me toca hacerlo la segunda. No estoy nerviosa, pero no muevo un músculo.

9.00. Cambio de conductoras. Asiento. Embrague y freno. Primera y salimos. Mi primer examen de conducir acaba de empezar. Y solo comenzará a torcerse 5 minutos después, cuando la voz grave de mi espalda me indica un desvío que jamás en la vida he tomado, es más, que jamás en la vida ha tomado nadie que yo conozca. Diría que eso no estaba ahí ayer. Voy a ciegas, no tengo ni la más remota idea de a donde vamos, y eso es lo peor que le puede pasar a una novata. Pero no voy nerviosa, lo he hecho más o menos. El maldito desvío lleva a la autovía, mi mayor punto débil. Me juro a mi misma que no lo voy a hacer mal, pero lo hago, claro. Si llevo 20 prácticas saliendo mal de la autovía, ¿cómo coño hoy me ha dado por pensar que saldría bien? Y la incorporación a la carretera no es mejor, ¿de dónde leches sale tanto tráfico? si no me ha mandado parar, es que todavía hay esperanza, ya casi estamos cerca, aguanta un poco, solo una rotonda más ...

9.10. Y puedo decir exactamente cual fue el momento en el que suspendí el examen: "Aparque cuando pueda". Ains, eso es que tengo una oportunidad ... Marcha atrás, embrague, freno ... el puto coche no se mueve, no ha entrado la marcha ... punto muerto otra vez ... levanto el pie del embrague ... solo que en vez de punto muerto he metido primera y el coche se cala. Y ese es justo el movimiento que me faltaba para estropearlo. Me entraron ganas de darme la vuelta y preguntarle "aquí ya la he cagado del todo ¿verdad?".

En resumidas cuentas, mi suspenso estrepitoso ha sido una mezcla de mala suerte con el recorrido y un cóctel de mis puntos débiles. El examen lo he suspendido yo solita, que conste, me he equivocado en todo lo que me podía equivocar y en alguna cosa más que el examinador no se ha dado cuenta. Lo bueno es que se cuales han sido mis fallos y lo malo, que no me han traicionado los nervios (siempre le podía haber echado las culpas a ellos).

Mi coach paterno-incondicional, que me quita la presión del aprobado, creo que sabía lo que iba a pasar, y aunque me animaba a aprobar, en el fondo lo estaba viendo, porque el nunca se equivoca. Y me ha preparado para ello, a él le daba igual el resultado, la estadística me acompañaba. Ya me veía con la L plantificada en el megane esta misma tarde (alguna más también lo veía, tenemos que revisarnos la vista acuérdate), pero no ha sido así, y lo mejor es que no ha pasado nada. No me ha tragado la tierra, no se ha parado el reloj, la vida sigue, los pájaros cantan y Jorge Javier ha vuelto a la T5. La semana que viene lo intentaré otra vez, y ya me dará igual, cuando tenga que aprobar pues lo haré y punto. Que pierdo mucha energía visualizando, animándome y controlando mis nervios el día antes. Que no he tenido vida en dos semanas más allá de las clases. Que no ha habido momento en el que no me montara como copiloto y fuera moviendo los pies y pensando en las marchas. Que paso, que cuando el mundo esté preparado para mi arte conductor pues aprobaré. Que en peores plazas he toreao.

Y como siempre hay que verle el lado positivo a todo, en parte me alegro de haber suspendido (pero solo un poquito ¿eh?), porque me he dado cuenta que estoy rodeada de gente extraordinaria. Gracias por vuestros mensajes de apoyo, por vuestros ánimos, por las dedicatorias en las redes sociales, por las llamadas y por estar pendiente de mi cada minuto desde ayer a las 9.30. Sois los mejores.

30 de abril de 2009

Examen de conducir

No hace ni una hora que he llegado a casa. Desde las 7 que me levanté, digo yo que está bien ¿no? Que a mi no me gusta ser una superwoman trabajadora de esas de los anuncios de actimel que no para en todo el día. A mi me gusta tomarme la vida con más calma y no madrugar tanto. La mañana movidita, ha sido el día del centro y no he parado, menos mal, porque no teníamos internet en el despacho y si tengo que estar allí sentada, me corto las venas. Y por la tarde he pasado un rato muy divertido en buena compañía, conociendo a un grupo de mujeres con una juventud y frescura de envidia. En especial una de ellas, la más guapa de todas. Con la que está cayendo y como le brillan los ojos. Un modelo a seguir, un ejemplo de como no hay embiste que te de la vida que no puedas superar. M. me quito el sombrero. A tus pies.

Y ahora, recién duchadita y empijamadita estoy en la cama, con la final de Fama de fondo. Haciendo las tareas que me ha mandado mi padre, visualizando mi examen de conducir. Y es que me examino la próxima semana, y tengo miedito. Mucho miedito. Sigo con la teoría de que no se puede atender a todo con solo 5 sentidos. Contando con que el olfato y el gusto no participan en la conducción, solo me quedan 3; y el tacto y el oído ... tengo mis dudas. Pero me he hecho la promesa de que cuando apruebe, tengo que prescindir de algo. Sí, sí, no me miréis así. Algo voy a borrar de mi mente. El intermitente no puede ser, es importante. El tema de las señales depende, pero si no miras algún stop puedes tener problemas. El paso de peatones es impepinable, que ahí la puedes liar parda. Estoy entre las marchas o las líneas de la calzada. Creo que al final pasaré de las líneas, por que total, en la mitad de los sitios no están, tienes tú que imaginártelas. Y al final la gente se mete por donde tiene hueco, pues yo igual, y luego que piten. Total, siempre me pitan. Aunque lo del tema de las marchas ... no entiendo cual es el problema de ir en segunda a todos sitios. Pues vas a 30 y más seguros todos ¿no? a 30 km/h no te puede pasar nada, vas superdespacito. ¿Y eso de qué el coche te pide las marchas? ¿qué lo tienes que automatizar? bueno, con eso no doy crédito. Hoy mi profesor me dice que el coche me habla ... y yo flipando ... ¿qué me habla? ¿y qué coño me dice? porque sería mucho más fácil si una vocecita me recordara que hacer en un cruce sin señalizar o cuando se tira un peatón a un paso de cebra (os juro que en cuanto ven un coche de autoescuela, se tiran, saben que paramos siempre). Una vocecita tipo kitt (te necesito) que me echara una mano en ese examen que me recome por dentro.

Porque el día que tenga que coger mi megane yo sola, estoy tranquila, conduzco más o menos como el resto de la gente, se me olvidan cosas que no ponen en peligro al resto de la humanidad. Pero a esta gente de tráfico se le ha metido en la cabeza que el día del examen hay que hacerlo perfecto, sin fallos, con los 5 sentidos (en mi caso solo uno válido) en el examen. Esa presión unida a las mil leyendas urbanas que corren en esta ciudad sobre los examinadores ... Pues imaginaros el panorama, es que me veo olvidando el intermitente y el tipo de atrás saltando sobre mi. Es que lloro. En cuanto me diga algo os juro que lloro.

Así que mi coach paterno me ayuda a controlar los nervios, visualizar el examen, canalizar la presión y mostrarme positiva. Todo eso a la vez. Y en ello estoy. Pero entre respiración y visualización me desahogo, y aprovecho para romper una lanza a favor de todos esos pre-novatos que no oyen su coche cuando les habla, que hacen todo el recorrido en la misma marcha, que confunden la derecha y la izquierda y que piensan que lo mejor que puedes hacer media hora antes del examen es tomarte un tranquimazín. Mucho ánimo, visualizar, controlar, canalizar y respirar hondo. La semana que viene, os cuento.