21 de septiembre de 2009

Resaca de boda

Ya está. Ya llegó el gran día. Y pasó. Ya se casaron. Más de año y medio hablando y planificando, y el día se nos fue volando, a los invitados y amigas de la novia, y a la susodicha también. Que impresión amiga, cuando llegué por la noche a mi casa, y estaba todo revuelto ...

Con el resacón del domingo, puedo deciros que fue espectacular. Una ceremonia preciosa, muy emotiva (darle un pañuelo al novio por favor), la música muy acertada, las palabras muy escogidas, y los novios guapísimos. El banquete increíble, y la barra libre digna de contar en persona.

Ahora a disfrutar de la luna de miel, va a ser un viaje muy especial. Y a la vuelta a estrenar tu vida de casada, la convivencia con tu marido. Toda la felicidad del mundo.

"
El amor es humilde sin límites, es comprensivo sin límites, y es la justicia sin límites. Es siempre tierno y dice la verdad. Ni estos versos son capaces de expresar lo que hoy sentimos. Qué difícil es hablar cuando tienen tantas cosas que decirse. Qué difícil es expresarse cuando la emoción te encoge el corazón. Os hemos acompañado en este largo camino, y llegados a este punto nos faltan las palabras. Queremos desearos toda la felicidad del mundo. Que la vida que para vosotros mañana comienza, esté llena de alegrías y sorpresas. Que los baches en el camino solo os hagan más fuertes. Que los sinsabores no ensombrezcan la ilusión. Que con el paso del tiempo el amor y la complicidad crezcan. La vida es mucho más fácil si la compartes con el amor de tu vida. Llegó el momento de vivir el uno para el otro, de ser felices sólo por y para vosotros. Despertaros juntos cada día y sentir que la mejor decisión de vuestra vida, fue uniros. Sólo os deseamos que todo este derroche de amor y felicidad que hoy se respira con vosotros sea un simple reflejo de lo que supondrá el resto de vuestra vida. Por último, nos gustaría dedicarle unas palabras especiales a la novia. Que siempre seas tan feliz como lo eres ahora, y podamos compartirlo juntas. No sabes lo que para nosotras significa verte ese brillo en los ojos. Ojalá lo mantengas siempre".

Enhorabuena chicos, que seáis muy felices. Os queremos.

17 de septiembre de 2009

Septiembre

Veranito intenso. De los mejores en la vida de Clarita, que aunque lleva un mes sin escribir nada, se lo merecía. Todo sin planear, que es como mejor salen las cosas y viviéndolo intensamente.

Comenzó a finales de julio con una escapada a Tenerife. Al final tuve mi Caribe particular. Qué digo Caribe, infinitamente más bonito. Paseamos por La Laguna, nos bañamos en bellísimas playas de arena negra, vimos los acantilados más grandes de Europa y subimos al Teide. Y descubrimos Taganana, donde estaba la felicidad. La cala más bonita de la isla, situada en el fin del mundo. Agua cristalina, arena oscura y grandes acantilados. El mejor pescado que he comido en mi vida. Fui tan feliz aquella tarde que mi futuro esposo quiso llevarme al día siguiente para repetir la experiencia. Por cosas como esa me caso contigo.

Relax en el campo y semanita de trabajo. Vuelta a hacer la maleta y camino de Valencia con mi señora madre. Más playa, más relax y mucha tranquilidad, que se acabó el día que volví, con una despedida de soltera de soltera, vaquilla incluida. Y al fin de semana siguiente volvimos a la playita, en esta ocasión al sur de Portugal. Que tener una familia desestructurada tenía que tener alguna ventaja, y esa ventaja es disfrutar de vacaciones dobles, primero con mamá, luego con papá. Imaginaros el color de piel que tiene Clara, ¡en la vida he estado tan morena!

Para rematar, nos hemos escapado con la futura novia a la costa gaditana. Y la hemos traído más morena, más relajada y mucho más guapa y tranquila que nunca. Me quedo con la frase que nos soltó el último día: "Creo que todo el mundo debería tener al menos un amigo de verdad, como vosotras, en la vida". Resume a la perfección el sentido del fin de semana, el objetivo que teníamos, el regalo que queríamos hacerte.

Deseando estoy que llegue el sábado. Que te vea plantarte tu traje. Que te vea bajar del coche y subir las escaleras. Que te vea jurarle amor eterno a tu marido. Y que te vuelva a ver en los ojos la felicidad que demuestras en los últimos meses y que espero dure eternamente.

Pero también quiero que pase todo este jaleo y que vuelva el otoño, para que nos vamos a engañar. Poder tener una rutina, que los días sean más cortos y solo tenga ganas de estar en casita. Me gusta el invierno, sí, me gusta mucho. Me gusta el frío y echarme el edredón en la cama, arroparme en el sillón mientras que veo líos entre médicos y osos polares en islas perdidas. Quiero cerrar las ventanas de mi casa y poner la calefacción, oír la lluvia repicar en los cristales.

Y cuando vuelva a la rutina Clarita estará más presente, y no tendréis que esperar un mes para verla. Paciencia, solo tendréis que esperar unos días, el lunes el otoño hará su aparición ...

24 de julio de 2009

Estrés pre-vacacional

No imagináis el estrés que arrastro estos días. Entre trabajo, proyecto, maleta, ultimar los detalles del viaje y gestiones varias no soy persona. Para los que aún no os habéis enterado: sí, nos vamos de vacaciones a Tenerife, el lunes sale nuestro avión. No es Punta Cana mojito en mano, pero se le parece mucho ¿no? y como yo voy a tener mi trocito del Caribe este verano (aunque sea en el Atlántico), mi futuro se compró la psp, que si alguno tenía que ceder, no iba a hacerlo el solo.

Explicaciones apartes, mil preparativos que hacer. La maleta, una sola para los dos, aunque con el tamaño que tiene no sé si nos dejarán embarcar … Ayer, toda la tarde de rebajas, en busca del bañador perfecto para mi novio, y algún pantaloncillo corto para lucir cacha. Pues nada, las rebajas este año son un poco caca. Eso sí, yo me traje dos pares de pantalones, unos zapatos divinos, un bañador con mucho glamour con pareo incluido y la adquisición estrella: un gorro blanco de ala ancha auténtico para ir a las Canarias y lucir divina. Claro, cuando me ve entrar en casa, llena de bolsas, y diciéndole que no había encontrado nada casi me da la risa …

A todo ello se suma que mañana me voy de fin de semana campero familiar. Que con todo lo que tengo que organizar, la gente me dice que lo posponga. Pero no lo haré, me niego a cancelarlo, aunque tenga que hacer malabares y dejarlo todo listo esta noche. Los fines de semana padre e hijas se organizan dos veces al año, una en Navidad (lo llamamos nuestra Navidad alternativa) y otro en verano. Consiste en pasar un mínimo de dos días en nuestro refugio particular, sin parejas, sin agobios, sin obligaciones y, si puede ser, sin estar colgados del móvil. Disfrutamos de la compañía mutua, nos relajamos y nos contamos nuestras cosas sin atropellarnos, hacemos excursiones y papá siempre nos prepara alguna delicatessen, sorpresita incluida. Por unos días al año nos olvidamos del resto del mundo y solo estamos nosotros, volvemos a ser las niñas pequeñas que se dejan mimar. Me encanta y estoy deseando que lleguen esos días para estar con mi hermana y mi padre. Los necesito como agua de mayo. Y es que cuando tienes una familia atípica, como la mía, en la que cada uno tiene hecha su vida, es muy importante buscar momentos para compartir, para estar juntos. A veces es complicado cuadrar las agendas, pero podemos presumir de que el tiempo que pasamos juntos es elegido y de calidad, eso os lo garantizo.

Y también que me voy a perder una pedida de mano de alta alcurnia, que en mi vida he asistido yo a un evento de este calibre y me encantaría ver como capotea el novio el momento. Sobre todo porque es sorpresa, y va a encontrarse de lleno con la fiesta (no, nos os preocupéis que no lee el blog, no hay peligro de que se entere por aquí). Quiero verle las caras a los futuros esposos y el pedrusco que lucirá la prometida esa noche, porque habrá pedrusco, lo intuyo. Voy a perderme un fiestón, lo sé. Pero la protagonista sabe que mis razones son indiscutibles, que los planes son inamovibles y que si mis amigos son importantes, a mi familia la necesito. Yo sé que ella lo entiende a la perfección, por eso es mi mejor amiga.

Ahora ando liada con la maleta, dejando la casa limpita para mi marcha y buscando las pilas para la cámara de fotos, que nunca, nunca, las encuentro a tiempo. Entre lavadora y plumero me siento un ratito para estar con vosotros. Y me doy cuenta de que el síndrome de la superwoman no me gusta nada, que eso de trabajar en lo tuyo, acarrear con la casa, el coche, el marido y los niños (yo de momento solo tengo gato), organizar las cosas del banco y hacer la compra, además de estar esplendorosa, divina y realizada no va para nada conmigo. Pero eso es un tema que debatiremos en el siguiente post, porque aunque me vaya unos días, Clara no cierra por vacaciones …